Diógenes el cínico: "Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro"
Cuando un individuo o institución social nos decepciona, muchas veces son invade un sentimiento de rechazo total hacia ciertas formas y convencionalismos. Cuando uno llega a casa tras una discusión o disgusto grave con otra persona, es fácil encontrar consuelo y compañía en nuestras mascotas. Es en estos momento donde se siente más la lealtad y la sinceridad de los animales hacia sus dueños.
Diógenes el cínico (o Diógenes de Sinope) fue uno de los filósofos más conocidos y radicales de la corriente del 'cinismo'. Esta línea de pensamiento defendía que la mayoría de las convenciones sociales, como la riqueza, el prestigio o las normas de etiqueta, eran artificiales y alejaban al ser humano de una vida auténtica y libre. Para ellos, la felicidad consistía en vivir de acuerdo con la naturaleza, con sencillez y autosuficiencia.
Una de las frases más recordadas de Diógenes es "Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro", aunque no siempre se interpreta de la misma manera. La palabra 'cínico' proviene del griego 'kynikos', que significa "perruno" o "como un perro". Esto no era originalmente un insulto, sino un modelo se conducta a seguir. Para los cínicos, estos animales viven con poco, no se avergüenzan de lo natural y no se someten a convenciones sociales imprácticas.
Diógenes el cínico: "Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro"
Con esta afirmación tan llamativa, el filósofo hacía una denuncia sobre el comportamiento de las personas que, a pesar de su inteligencia, a menudo se comportan de manera hipócrita, interesada o falsa. Ya sea porque persiguen aprobación social, dinero o poder, en el proceso se vuelven menos honestos. En cambio, un perro o cualquier otro animal viviría de forma directa y auténtica, sin buscar prestigio ni ocultar dobles intenciones.
No es que Diógenes valorara más la vida de un can que de un humano, es que veía en su simpleza una forma de vida más sincera, y en la sociedad de personas demasiado artificio y corrupción. Por eso el perro es una imagen tan valorada por los cínicos. A pesar de la vida tan radical que llevaba y la imagen negativa que se ha proyectado sobre él, no odiaba a las personas. Al comparar a los humanos con un perro fiel y natural, estaba invitando a recuperar una vida más simple, honesta y coherente con nuestra verdadera naturaleza.
Aunque su pensamiento tenga más de dos mil años, sigue siendo aplicable a la actualidad en el sentido de cuestionamiento sobre si vivimos según nuestro valores o las reglas y apariencias de la sociedad. Cuando conocemos a alguien superficialmente, solemos idealizarlo y fijarnos solo en aquello que queremos ver. Al convivir más tiempo comienzan a aflorar las contradicciones, los intereses ocultos, las envidias o la hipocresía.
Diógenes tenía una mirada crítica sobre la pureza del afecto humano. El amor a menudo se mezcla con expectativas, intereses o condiciones, ya que buscamos en el otro reciprocidad, fidelidad, reconocimiento, etc. Sin embargo, los vínculos con animales suelen ser más simples, aunque más puros. Encontrar relaciones personales completamente desinteresadas no es fácil.
La frase "Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro" también puede leerse como una advertencia contra el cinismo excesivo. Si uno empieza a ver solo defectos en las personas, corre el riesgo de aislarse emocionalmente y desconfiar de todos. Algunos filósofos posteriores expresaron que la postura tan radical que Diógenes llevó en vida era útil como provocación, pero poco deseable o realizable para la mayoría.