La mordedura de serpiente causa unas 100.000 muertes y casi 500.000 amputaciones al año en el mundo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado este martes de que las mordeduras de serpiente constituyen una crisis sanitaria mundial que provoca cada año cerca de 2,7 millones de mordeduras, unas 100.000 muertes y alrededor de 500.000 amputaciones, una situación que considera una enfermedad tropical desatendida prioritaria y que podría agravarse en el futuro por los efectos del cambio climático y la modificación de los ecosistemas, informa Servimedia.
Así se ha puesto de manifiesto durante la inauguración en la Real Academia Nacional de Medicina de España (Ranme) de la exposición "De brebajes y serpientes: entre la triaca magna y una emergencia de salud global", organizada en colaboración con el Museo de la Farmacia Hispana de la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, que reúne más de 100 piezas de gran valor histórico y científico para abordar "este problema desde la salud pública, la historia de la medicina, la herpetología y el estudio de los venenos animales". Se podrá visitar hasta el próximo 2 de octubre en el Museo Infanta Margarita en la calle Arrieta de Madrid.
Según explicó la Academia, en muchos entornos rurales del mundo humanos y fauna silvestre conviven en un equilibrio frágil en el que basta un sobresalto para desencadenar un accidente potencialmente mortal. "Cuando no puede huir, la serpiente recurre a su única arma: la mordedura venenosa. El veneno, fruto de una larga evolución orientada a la captura de presas, entra así en el organismo de una persona que nunca fue su objetivo", señala el texto introductorio de la muestra.
El académico de número de Medicina Preventiva y Social de la Ranme y comisario de la exposición, el profesor Jorge Alvar, recordó que "las consecuencias de estos encuentros accidentales suponen cada año alrededor de 2,7 millones de mordeduras, unas 100.000 muertes y cerca de 500.000 amputaciones, sobre todo en el sur de Asia, África y América del Sur".
La exposición analiza este problema desde una doble perspectiva histórica y científica. Uno de sus ejes es la triaca magna, "uno de los antídotos más famosos contra los venenos, utilizado desde la antigüedad". "Era una mezcla de ingredientes que incluía plantas, minerales y carne de víbora, basada en la idea de que lo similar cura a lo similar; el ser humano lleva más de 2.000 años intentando entender cómo funcionan los venenos y cómo protegerse de ellos", explicó la investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC y comisaria de la exposición, la doctora Aida Verdes.
El segundo eje divulgativo se centra "en la mordedura de serpiente como problema actual de salud pública global". El veneno es una combinación compleja de toxinas que pueden alterar la coagulación, afectar al sistema nervioso o destruir tejidos, recordaron los expertos. "Sin atención médica adecuada y, en particular, sin antiveneno, el desenlace puede ser fulminante. Incluso cuando la persona sobrevive, las secuelas suelen ser graves y duraderas", señaló Alvar.
Influencia del cambio climático
La Organización Mundial de la Salud considera esta afección una enfermedad tropical desatendida y lanzó en 2018 un llamamiento internacional para reducir a la mitad las muertes y discapacidades antes de 2030. La científica de la OMS Bernadette Abela advirtió además de que el cambio climático puede incrementar el riesgo. "El cambio climático está desplazando la distribución de las serpientes y cambiando cuándo y dónde los humanos se encuentran con ellas. Se prevé que muchas especies venenosas aumenten en abundancia y en contacto con las personas", explicó, y añadió que esta tendencia podría afectar también a Europa. "La tendencia general sugiere que España podría experimentar en el futuro cambios en la presencia y la actividad de las serpientes", recalcó.
Los expertos subrayaron además que el problema se ve agravado por la falta de antivenenos adecuados, la escasa financiación y la retirada de algunas compañías farmacéuticas de su producción, lo que deja a muchas regiones sin tratamiento suficiente.
La exposición, inaugurada ante más de un centenar de asistentes, se acompaña además de una monografía científica que recoge los contenidos presentados. "Las exposiciones de la Academia no son solo eventos culturales, sino instrumentos de reflexión y divulgación del conocimiento médico", concluyó el presidente de la Ranme, Eduardo Díaz-Rubio.