Plácido, hostelero, no encuentra camareros ni cocineros: “Puedo pagar 2.000 o 2.200 euros, pero la gente no quiere”
La hostelería es un sector clave en España. Muchos españoles aprovechan su tiempo de ocio para acudir a estos establecimientos y los turistas que llegan a España también lo hacen atraídos por poder disfrutar en ellos. Su necesidad de personal es alta y se acrecienta especialmente en temporadas de vacaciones. Verano es el punto más crítico del año, pero antes está a la vueltade la esquina la Semana Santa, momento de mucho movimiento a nivel nacional.
Este año este periodo festivo llega marcado por la subida de precios debido a la guerra en Irán lo que ha provocado que Hostelería de España pida rebajas fiscales para poder mantener el consumo y el empleo. La situación en muchos bares y restaurantes el límite. En algunos es por este incremento de los gastos, pero en otros por uno de los grandes problemas de este sector tradicionalmente: la falta de personal. Las razones de esto son muchas y no siempre entra en ellas que el sueldo sea bajo. El caso de Plácido, revelado por Espejo Público, revela la realidad que se vive en España.
Se multiplica por la ausencia de personal
Este hostelero explicó la necesidad que tiene en la actualidad: "Seis personas, entre cocineros y camareros. Pero no hay". Él es el propietario de una pulpería y tiene claro lo que haría si esas personas entran en el establecimiento: "Los contrataría al momento". El periodista le pregunta si es debido a que ofrece sueldos bajos, pero Plácido lo desmiente categóricamente: "Puedo pagar 2.000 o 2.200 euros brutos a una persona que esté capacitada".
¿Cuál es el problema?
Siempre se atribuía a que el sueldo era el gran problema para encontrar trabajadores en hostelería, pero Plácido revela otros motivos: "El horario es un gran problema para el trabajador porque el turno partido no gusta". Desvela lo que se ve obligado a hacer: "Hay que darles un turno seguido". Los problemas no acaban ahí: "Quieren el mes de vacaciones de verano, pero esa es nuestra temporada alta". Se produce un choque claro de necesidades.
Plácido también revela el gran dolor de los hosteleros: "Lo que más nos duele es formar a una persona que tardamos un año en que sea un profesional y, cuando ya le tienes formado, se te va". Revela cómo se produce el adiós de algunos: "La competencia entra como un cliente normal, se sienta a comer y les preguntan". Desvela cuestiones sobre el sueldo, horarios e incluso ofertas mientras el propio camarero está trabajando.
La opinión de los cocineros
Miguel, cocinero desde hace 40 años: "El sueldo no está mal, pero al ser horarios duros no todo el mundo quiere". Verónica, otra empleada, asegura que trabajan ocho horas y que las extra son remuneradas y es muy crítica: "Es difícil, un poquito por la juventud... la gente no quiere trabajar, pero quiere dinero". Maite, trabajadora en otro restaurante, explicó que en su caso hace "nueve o diez horas" y no todo el mundo aguanta eso: "La gente viene, está dos o tres días, cobra y se va". "Lo siento, pero estoy trabajando", es su respuesta cuando la proponen un plan durante un fin de semana.
Muchos trabajadores, especialmente jóvenes, no quieren dejar su vida social de lado y eso provoca que trabajos como la hostelería no sean de su agrado. Ya no solo se mira el sueldo, sino la posibilidad de mantener una vida social y personal plena. Un choque de intereses entre trabajadores y hosteleros que deja al sector con muchas vacantes antes de la Semana Santa.