Canarias impulsa en Gando la obra que anticipa un cambio decisivo para sus Eurofighter
Gando afronta una reforma clave antes de recibir los nuevos Eurofighter
La Base Aérea de Gando ha iniciado un proceso de modernización de su infraestructura eléctrica para adaptarse a las exigencias de los Eurofighter que sustituirán a los F-18 en Canarias. La intervención se centra en un elemento crítico: la red de media tensión que abastece a toda la instalación militar y que debe responder a un escenario operativo mucho más exigente que el actual.
La inversión prevista asciende a 12,7 millones de euros y se dirige, sobre todo, a la rehabilitación de la central eléctrica y del sistema de distribución energética de la base. No se trata de una mejora menor. La infraestructura actual debe ajustarse a un nuevo perfil de consumo, con equipos de apoyo, sistemas de mantenimiento, sensores y recursos técnicos que requieren una alimentación más robusta, más estable y mejor protegida frente a incidencias.
Ese es el dato clave que explica la magnitud del proyecto: la red eléctrica de Gando va a dar un salto de 6 a 20 kilovoltios en su configuración principal. Esa subida de tensión permitirá absorber una demanda superior y preparar la base para una operativa vinculada a cazas de última generación. La obra no solo actualiza una instalación envejecida, sino que redefine la capacidad energética del recinto militar para los próximos años.
Una central eléctrica renovada para una nueva etapa militar
El proyecto pone el foco en la central eléctrica de la base, considerada el núcleo desde el que se alimentan los anillos de media tensión que conectan las distintas áreas del sector norte y del sector sur. Desde ese punto se distribuye la energía necesaria para garantizar el funcionamiento continuo de servicios esenciales, hangares, edificios técnicos y sistemas de apoyo a las operaciones aéreas.
La reforma incluye la sustitución de los transformadores actuales por equipos preparados para trabajar con una tensión superior y con mayores garantías de eficiencia. También contempla la actualización de las celdas eléctricas de distribución y la remodelación interior del edificio que alberga la central. El objetivo es disponer de una infraestructura más moderna, más segura y mejor adaptada al nivel tecnológico de los nuevos aviones.
En términos prácticos, la llegada del Eurofighter obliga a repensar la base como un ecosistema más complejo. No basta con construir o adecuar hangares. Hace falta una red energética capaz de sostener equipos de mantenimiento avanzados, instrumentación sensible, sistemas de misión y entornos operativos donde cualquier fallo de suministro puede traducirse en una pérdida de capacidad de respuesta.
Por qué Canarias necesita una base más potente y preparada
La relevancia de esta modernización crece al observar la posición geográfica del archipiélago. Canarias se sitúa en un enclave estratégico entre Europa, África y América, con un valor evidente para la vigilancia del espacio aéreo y para el control de rutas marítimas y aéreas en el Atlántico. En ese contexto, la capacidad de reacción, la disponibilidad de medios y la fiabilidad de las infraestructuras adquieren un peso mayor.
La sustitución de los F-18 responde también al desgaste lógico de una flota que se aproxima al final de su ciclo operativo. Su relevo por Eurofighter supone una actualización profunda de capacidades. El nuevo caza ofrece mejores prestaciones en velocidad, maniobrabilidad, aviónica y sensores, además de una mayor polivalencia para misiones aire-aire y aire-tierra. Todo ese salto tecnológico exige, de forma paralela, una base a la altura.
La adaptación de Gando debe leerse así: no como una obra aislada, sino como una parte indispensable de un plan más amplio para reforzar la defensa aérea en Canarias. La infraestructura energética es el soporte invisible que hace posible el funcionamiento real de un sistema de defensa avanzado. Sin esa base material, la incorporación de nuevos cazas quedaría limitada por cuellos de botella operativos.
Del F-18 al Eurofighter: más tecnología, más consumo, más exigencia
El cambio de plataforma implica un aumento de necesidades técnicas. Los Eurofighter están diseñados para operar con sistemas más sofisticados y con una integración mucho mayor entre radar, aviónica, comunicaciones y apoyo en tierra. Eso se traduce en una demanda energética superior y en la necesidad de contar con instalaciones capaces de responder con estabilidad.
Entre los elementos que elevan esa exigencia destaca la incorporación de tecnologías más avanzadas en detección y seguimiento de objetivos, así como la capacidad de ejecutar misiones complejas con un nivel superior de automatización y procesamiento. El resultado es claro: la base que acoge esos aparatos debe funcionar con un estándar distinto al que servía para la generación anterior de cazas.
En este contexto, la modernización eléctrica de Gando tiene una lectura doble. Por un lado, prepara la recepción de los nuevos aviones. Por otro, corrige vulnerabilidades potenciales de una infraestructura que debe ser resistente, flexible y capaz de crecer. La red eléctrica deja de ser un elemento secundario para convertirse en una pieza central del sistema defensivo.
La seguridad contra incendios gana peso en una instalación crítica
Otro de los ejes del proyecto es la protección contra incendios, una cuestión especialmente delicada en una instalación militar donde la continuidad operativa es prioritaria. La reforma prevé que la sala de grupos electrógenos quede configurada como un sector independiente, protegido con elementos resistentes al fuego y preparado para aislar cualquier incidente.
Esa separación física tiene una función estratégica. Permite contener una emergencia sin comprometer el resto de la central eléctrica y favorece el mantenimiento del suministro en una situación crítica. En otras palabras, la nueva configuración no solo protege equipos e inmuebles. También busca garantizar que la base siga operando incluso cuando se produzca una incidencia grave en uno de sus puntos más sensibles.
La resiliencia de una base aérea no depende únicamente del número de aeronaves disponibles. Depende también de su capacidad para absorber averías, ataques, fallos técnicos o emergencias sin quedar paralizada. La reforma de Gando incorpora esa lógica y refuerza una idea cada vez más presente en la planificación militar: las infraestructuras deben diseñarse para seguir funcionando bajo presión.
Una obra con impacto más allá de la propia base
La modernización también envía un mensaje sobre el papel de Canarias en la arquitectura de defensa española. El archipiélago no es una ubicación periférica desde el punto de vista estratégico. Al contrario, su posición lo convierte en un espacio de vigilancia avanzada y en una plataforma esencial para la proyección, la supervisión y la reacción rápida en el entorno atlántico.
Que Gando refuerce su sistema eléctrico antes de recibir los Eurofighter confirma que el relevo de flota no puede entenderse solo como una compra de aviones. Supone adaptar instalaciones, asegurar suministros, elevar estándares de seguridad y preparar una operativa sostenida a largo plazo. Cada transformador sustituido, cada celda renovada y cada ajuste en la central eléctrica forman parte de ese cambio de escala.
La previsión de llegada progresiva de los nuevos cazas a lo largo del año convierte esta actuación en una obra decisiva para el calendario militar en Canarias. La base necesita estar lista antes de que el despliegue se materialice plenamente. Por eso la reforma eléctrica ha ganado protagonismo: porque condiciona la capacidad real de integración de los Eurofighter y porque define el nivel de preparación de Gando para la nueva etapa.
Con esta intervención, Canarias no solo se prepara para recibir un avión más moderno. Se prepara para operar en un entorno defensivo más exigente, más digitalizado y más dependiente de infraestructuras críticas fiables. Esa es la verdadera dimensión de la obra en la Base Aérea de Gando: convertir su red eléctrica en el soporte imprescindible del salto que traerán los Eurofighter a Canarias.