BBVA Research eleva casi tres décimas la subida de la inflación en abril, hasta el 4% por la guerra de Irán
BBVA Research ha estimado que el encarecimiento del petróleo y del gas derivado de la guerra de Irán elevará dos décimas la inflación en 2026 respecto a 2025 hasta el 2,9% y de continuar la guerra, advierten los economistas del banco, los precios podrían aumentar hasta el 4%, lo que sería el dato más alto desde abril de 2023 (4,1%).
"Hacia abril y mayo, la inflación podría rondar el 4%. Nuestro escenario contempla que el incremento del precio de los combustibles sea de corta duración y que su impacto sea relativamente moderado, con un barril a 75 dólares durante el segundo trimestre. Si vemos una estabilización en niveles más elevados, tendríamos impactos mayores de los que estamos asumiendo", ha explicado Miguel Cardoso, economista jefe para España en BBVA.
El servicio de estudios del BBVA mantiene en el 2,4% su previsión de crecimiento para la economía española en 2026, aunque advierte de que el encarecimiento de los combustibles y el aumento de la incertidumbre internacional limitarán el avance de la actividad. En su informe Situación España de marzo de 2026 presentado esta mañana, la entidad subraya que la economía sigue mostrando un ritmo de crecimiento elevado y con datos mejores de lo esperado, pero considera que el actual contexto geopolítico impide revisar al alza su estimación para este año.
"El reciente aumento de los costes de transporte y de la energía, vinculado a la guerra en Irán, junto con el incremento de la incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos, impide elevar la previsión de crecimiento para 2026", señalan los economistas de BBVA. Aun así, añaden que, si estas tensiones son temporales y su impacto resulta acotado, la recuperación podría mantenerse a un ritmo sólido.
El petróleo y el gas, principales canales de impacto
El servicio de estudios de BBVA considera que el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán constituye un choque geopolítico con efectos significativos en la región, aunque más limitados sobre la economía global. El principal canal de transmisión será el energético, a través del encarecimiento del petróleo y del gas, con un efecto previsiblemente mayor sobre la inflación que sobre el crecimiento.
La entidad también llama la atención sobre el riesgo de interrupciones en las cadenas globales de suministro y sobre el impacto financiero derivado del aumento de la incertidumbre. En ese contexto, sitúa el foco en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial. Según recuerda, por este paso transita aproximadamente el 30% del crudo transportado por mar y el 20% del gas natural licuado a escala global.
BBVA Research señala que el tráfico marítimo en la zona se ha frenado con fuerza por las cancelaciones y el encarecimiento de los seguros, lo que está elevando tanto los costes de transporte como la prima de riesgo. Aunque Asia es el principal destino de estos flujos energéticos, Europa también se vería afectada.
“Cuanto más se prolongue el conflicto y más infraestructuras destruya, mayor será su impacto”, advierten los economistas. A su juicio, una guerra más larga no solo mantendría altos los precios del petróleo y del gas, sino que podría alterar las cadenas de producción globales, aumentar la volatilidad financiera y deteriorar la confianza de empresas y hogares.
Un escenario central de tensión limitada
Por ahora, BBVA no aprecia señales de pánico en los mercados, aunque sí detecta una creciente preocupación por la incertidumbre. Su escenario central contempla que el conflicto se prolongue solo unas semanas y que, tras un repunte puntual del coste de los combustibles, los precios vayan corrigiéndose de forma gradual hasta aproximarse a los niveles previstos hace tres meses.
Con ese escenario, el precio del petróleo alcanzaría una media de 74 dólares por barril durante el segundo trimestre, para moderarse después hasta los 68,8 dólares de media en 2026 y los 63,3 dólares en 2027. No obstante, la entidad avisa de que no pueden descartarse escenarios más adversos, con una guerra más prolongada y un impacto más severo sobre los combustibles fósiles.
A este factor se suma el repunte de la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos, que, según BBVA Research, seguirá afectando a los sectores, regiones y empresas con mayor exposición a la demanda estadounidense.
España resistirá, pero con más inflación
En este contexto, BBVA Research prevé que el crecimiento global se mantenga en torno al 3%, mientras que la eurozona avanzará un 1,1% en 2026 y un 1,4% en 2027. Pese a la vulnerabilidad europea por su dependencia energética y por el posible encarecimiento del comercio con Estados Unidos, la entidad destaca algunos factores de apoyo, como el mejor comportamiento reciente del consumo privado, el aumento del gasto público en Alemania, la estabilización de los tipos de interés y el impulso de la inversión vinculada a la inteligencia artificial.
Para España, BBVA estima que el encarecimiento del petróleo y del gas restará unas dos décimas al crecimiento del PIB en 2026 y elevará en tres décimas la inflación media, siempre bajo el supuesto de un conflicto militar de corta duración. Así, la inflación podría situarse en el 2,9% en 2026 y moderarse hasta el 2% en 2027.
En cuanto a la actividad, la entidad mantiene que el PIB crecerá un 2,4% en 2026.
Turismo y servicios, dos apoyos para la economía
BBVA Research destaca además la resiliencia del consumo de no residentes, que podría incluso beneficiarse del actual contexto geopolítico. El conflicto en Oriente Próximo podría desincentivar los viajes a los países directamente afectados y también a destinos turísticos próximos, como los del este del Mediterráneo, lo que favorecería a España como alternativa.
A ello se suma el dinamismo de las exportaciones de servicios no turísticos, que, según la entidad, seguirán creciendo por encima del PIB, con tasas del 4,9% en 2026 y del 4,4% en 2027. Su evolución reciente las consolida como el componente más dinámico del sector exterior español.
El impacto de la regularización de inmigrantes
El informe también analiza la aportación de la población extranjera al crecimiento económico. Según BBVA Research, este colectivo explica entre el 12% y el 38% del crecimiento anual del PIB per cápita desde 2023, en función de si la clasificación se realiza por nacionalidad o por país de nacimiento, y según el supuesto adoptado sobre diferencias de productividad.
Además, estima que la regularización de inmigrantes, que podría alcanzar a 500.000 personas, tendrá un efecto positivo sobre la afiliación y las cotizaciones sociales, aunque su impacto sobre el PIB y los salarios reales será más limitado. La razón, explica, es que muchos de esos trabajadores ya formaban parte de la fuerza laboral, aunque en situación irregular. El paso al empleo formal, eso sí, mejorará la recaudación tributaria.
La entidad también aprecia una mejora de los fundamentos del consumo privado, apoyada en buena medida por la fortaleza del mercado laboral. Según sus previsiones, entre 2026 y 2027 podrían crearse más de un millón de puestos de trabajo, con 546.000 nuevos empleos el primer año y 507.000 el segundo. Aunque los salarios muestran una mejora menos intensa, BBVA destaca que siguen creciendo de forma sostenida por encima de la inflación.
Más peso de la vivienda en el PIB
Otro de los puntos destacados del informe es el aumento del peso de la inversión en vivienda sobre el PIB, impulsado por la necesidad de reducir el déficit acumulado de oferta y por unos fundamentos de demanda que siguen siendo favorables. BBVA Research calcula que la inversión en construcción residencial podría pasar del 5,5% del PIB en 2025 al 6% en 2027, con crecimientos medios anuales del 6,2% y del 6,9%, respectivamente.
La entidad advierte de que el desequilibrio entre creación de hogares y construcción de vivienda nueva podría superar las 700.000 unidades el próximo año. Como consecuencia, prevé un aumento medio de los precios del 10,2% en 2026 y del 6,8% en 2027.
Este encarecimiento debería incentivar la producción, aunque persisten obstáculos que lastran la rentabilidad del sector, como la lentitud en el desarrollo de suelo, la escasez de mano de obra, el aumento del coste de los materiales y el escaso avance de la productividad. En este punto, BBVA considera que el fondo “España Crece” podría tener un efecto positivo, siempre que actúe como complemento a la actividad privada y contribuya a corregir fallos de mercado.
Una política fiscal más expansiva
Por último, BBVA Research considera que la aceleración en la ejecución de los fondos vinculados al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, junto con el aumento del gasto en defensa, sostendrá la demanda interna.
La entidad ha revisado además sus supuestos sobre el cumplimiento de las reglas fiscales y da por hecho un tono más expansivo de la política presupuestaria. Aunque sus escenarios anteriores contemplaban medidas de consolidación fiscal para cumplir con los compromisos europeos, la falta de Presupuestos Generales del Estado en 2026 eleva, a su juicio, la probabilidad de incumplimiento.
En concreto, BBVA prevé un crecimiento del gasto primario neto del 4,6% de media en los próximos años, frente al 3% recogido en el plan de ajuste del Gobierno, sin mejora del saldo estructural primario. Con ello, el déficit público se situaría en el 2,3% del PIB en 2026 y en el 2,4% en 2027.
Pese a todo, BBVA Research concluye que la economía española seguirá creciendo a un ritmo elevado, aunque afronta retos relevantes. A su juicio, sostener ese avance exigirá medidas que favorezcan la inversión, especialmente en sectores clave como la vivienda y la energía; que apoyen la creación de empleo, elevando la tasa de participación y reduciendo el paro estructural; y que impulsen mejoras de productividad.