Golpe al turismo por el AVE
El turismo se está ya resintiendo del caos ferroviario, en particular en un destino tan relevante como la Costa del Sol, incomunicada por AVE con Madrid, primero por el accidente de Adamuz, y después por la caída de un talud en las cercanías de Álora, cerca de la estación María Zambrano.
La alta velocidad (cuándo lo es) llega ahora sólo hasta Antequera, habiendo allí que montarse en un autobús para acceder a la capital de la Costa del Sol. La zona derrumbada no estará regenerada hasta final de marzo, de manera que son ya dos meses desde que se produjera el desplome.
El golpe al turismo es una realidad, con 300 millones de euros de pérdidas en ingresos y la caída de las reservas cara a la Semana Santa. Hasta 1800 empleos peligran. Los empresarios le han escrito una carta al ministro de Transportes, Óscar Puente, y otra al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que sean conscientes de la situación y aceleren las obras.
La línea Málaga Madrid mueve al año más de tres millones de viajeros. La opción de viajar en avión sigue siendo cara para la mayoría de los visitantes, y la situación de las carreteras es lamentable, amén de que puede llevar hasta seis horas de viaje.
Los empresarios de la zona creen que Puente tiene olvidada la Costa del Sol, uno de los principales bastiones del turismo nacional. Sigue siendo una entelequia el tren del litoral, que debería unir Málaga con Marbella, una infraestructura que necesitan cientos de miles de españoles y turistas extranjeros. También está parada incomprensiblemente desde hace años la segunda conexión con el aeropuerto Pablo Ruiz Picasso vía autopista.