Lucila García: «Sin niñas que estudien STEM, la mujer se queda fuera de los empleos del futuro»
La igualdad entre hombres y mujeres sigue siendo uno de los grandes retos estructurales de la economía española. Aunque en las últimas décadas se han producido avances significativos, las brechas de género persisten en ámbitos clave como el empleo, la conciliación o la presencia femenina en sectores estratégicos. El último informe del índice de paridad elaborado por ClosinGap muestra que, pese a la mejora gradual, España aún está lejos de alcanzar la igualdad plena.
La desigualdad ya no es solo una cuestión social, sino también económica. Con Lucila García como CEO, el índice se ha consolidado como una «visión de país» que trasciende el análisis estadístico para convertirse en una herramienta de competitividad y crecimiento. El informe de este año sitúa el índice de paridad en España en un 65,9%, lo que deja un 34,1% de brecha aún por cerrar. Aunque la evolución es ligeramente positiva, el ritmo de mejora es mínimo: apenas 0,2 puntos respecto al año anterior. De mantenerse esta tendencia, España tardaría 36 años en alcanzar la paridad total.
García advierte de que este estancamiento es especialmente crítico en el ámbito de la educación, donde se ha producido un retroceso de 0,3 puntos. La paradoja es que el problema no es sistémico, ya que España ha alcanzado la paridad en educación terciaria y en tasas de abandono escolar. El «agujero negro» se encuentra exclusivamente en las disciplinas STEM, donde la ratio de mujeres no solo no mejora, sino que empeora, porque los hombres crecen a un ritmo mucho más rápido en estas áreas.
Esta falta de talento femenino en tecnología impacta directamente en la digitalización, donde persiste una brecha del 24,9 %. Aunque existe paridad en el uso diario de herramientas digitales, España tiene déficit de «especialistas TIC» femeninas, lo que expulsa a las mujeres de los puestos clave de la revolución tecnológica. Como señala García, las mujeres están hoy infrautilizadas en sectores de alta productividad, lo que perpetúa la precariedad laboral. «Si no logramos que las niñas estudien disciplinas STEM, las mujer quedarán fuera de los empleos del futuro con el consiguiente repercusión económica», alerta García. Y es que ClosinGap ha cuantificado el impacto que tendría cerrar estas brechas: 271.159 millones de euros, equivalente al 17 % del PIB.
Sin embargo, donde la CEO de ClosinGap pone especial énfasis es en la que denomina «la madre de todas las brechas»: la conciliación. Con una brecha del 55,8%, es el indicador con peor desempeño. Los datos son demoledores: las mujeres dedican 3,2 horas más al día que los hombres a las tareas del hogar y cuidados. Este año, el informe detecta además un preocupante retroceso en el tiempo de ocio de las mujeres, un factor que frena en seco su desarrollo profesional y personal.
En el lado positivo, García destaca el avance en el empleo, donde la brecha se ha reducido al 30,1 %. El gran motor de este cambio ha sido el liderazgo en el sector público, concretamente, la presencia de mujeres en puestos directivos de la Administración General del Estado ha crecido un 19 %, situándose en el 48,6 %, prácticamente en la paridad plena.
«Aunque en España estamos mejor que en otros países, no nos podemos resignar a que tardemos 36 años en cerrar la brecha de género. Hay que seguir trabajando en ello por el bien de todos», concluye García.