El adiós a un gigante del pensamiento: fallece el filósofo alemán Jürgen Habermas a los 96 años
El mundo intelectual está de luto. Este sábado, en la ciudad de Starnberg, falleció a los 96 años de edad Jürgen Habermas, considerado uno de los filósofos y sociólogos más influyentes del siglo XX y principios del XXI. La noticia fue confirmada por su editorial, Suhrkamp, citando a la familia del pensador que pasó sus últimas décadas a orillas del lago de Baviera. Habermas fue la figura central de la segunda generación de la Escuela de Fráncfort y el arquitecto de una teoría de la racionalidad que puso el entendimiento humano y el lenguaje en el centro de la convivencia política.
Una vida marcada por la reconstrucción de la esfera pública
Nacido en Gummersbach y marcado profundamente por el totalitarismo nazi —experiencia que le generó una desconfianza vital hacia cualquier forma de autoritarismo—, Habermas dedicó su carrera a rehabilitar el proyecto de la Ilustración. Desde su doctorado en 1961 con “La transformación estructural de la esfera pública”, hasta su obra cumbre de 1981, “Teoría de la acción comunicativa”, el filósofo insistió en que la democracia solo es posible si existe un diálogo libre de dominio.
Durante su trayectoria en Fráncfort y Heidelberg, y posteriormente al mando del Instituto Max Planck, Habermas integró la filosofía con las ciencias sociales, el pragmatismo y el giro lingüístico. Su rol no fue solo académico; fue un intelectual público incansable que se pronunció sobre las crisis de refugiados, la unificación europea, la biotecnología y los conflictos religiosos, siempre bajo la premisa de que la razón debe ser pública y compartida.
Jürgen Habermas fotografiado en su casa en Starnberg, en el estado de Baviera, en 2018. Gorka Lejarceg
La huella de Habermas en las Humanidades chilenas
La relevancia de su obra trasciende las fronteras europeas y ha permeado profundamente la academia en Chile. Para la Dra. Soledad Chávez, académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y senadora universitaria, la pérdida de Habermas impacta directamente en la ética del trabajo humanista.
“Habermas fue el mejor exponente de la segunda generación de la Escuela de Fráncfort. Su pensamiento fue original, de nuevo cuño, no una simple continuidad. Como lingüista y lexicógrafa, su Teoría de la Acción Comunicativa fue fundamental para comprender la eficacia de la comunicación”, destaca la académica.
Chávez subraya que el aporte de Habermas en relación con los “actos de habla” y la búsqueda de un mensaje claro para evitar malentendidos es uno de los legados más importantes de la segunda mitad del siglo XX. “Siento que su reflexión es clave para los grandes problemas que tenemos como humanidad, que tienen que ver justamente con los malentendidos. Aunque su teoría sea idealista, forma parte de mi ética como profesora, lingüista y humanista”, concluye la senadora universitaria.
Habermas, a la derecha, permanece en el podio tras su discurso mientras es aplaudido por Gerhard Schröder, en Fráncfort (Alemania) en 2001
El legado de la “Ética del Discurso”
Con su partida, desaparece el filósofo que enseñó que el poder legítimo solo emana del consenso alcanzado a través de la palabra. Su desconfianza hacia los sistemas técnicos que “colonizan el mundo de la vida” y su apuesta por una Europa unida y cosmopolita seguirán siendo materia de estudio obligatorio. La muerte de Habermas cierra un capítulo dorado de la filosofía alemana, dejando huérfana a una generación que encontró en su ética del diálogo la última defensa frente al colapso de la racionalidad.