Díaz‑Canel confirma diálogo con EE. UU. en plena crisis petrolera
- Señaló que los intercambios han sido conducidos por él y por Raúl Castro, con el fin de encontrar “soluciones por la vía del diálogo” a los principales desacuerdos bilaterales.
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Aseguró que el proceso avanza “sobre bases de igualdad y respeto a la soberanía”, intentando proyectar firmeza pese a la fragilidad energética.
- Horas antes del anuncio, el gobierno informó la liberación de 51 presos por mediación del Vaticano, gesto que La Habana calificó como “soberano”, aunque coincide con el inicio formal del diálogo.
- El gobernante advirtió que la isla opera bajo condiciones “muy adversas” y que la escasez de combustible tiene un impacto “inconmensurable” en la vida cotidiana, afectando transporte, servicios básicos y productividad.
- Explicó que “factores internacionales” han facilitado los contactos, en alusión al cerco energético posterior a la captura de Nicolás Maduro, hasta entonces principal proveedor.
- La reunión televisada fue presentada como continuidad de una intervención previa en la que se expresó disposición a “un diálogo” con EE.UU., marcando un cambio notable en el discurso oficial.
- En enero, la dirigencia cubana negaba cualquier negociación, limitando los contactos a temas migratorios; hoy reconoce conversaciones “al más alto nivel”, un giro motivado por la presión interna.
- Las autoridades insisten en que la isla “no renuncia” a su derecho a importar petróleo, pero admiten que ningún barco llega desde hace meses, evidencia de la efectividad de las medidas estadounidenses.
- El mensaje también busca amortiguar tensiones tras cortes eléctricos que han afectado a más de la mitad del país y alimentado expectativas de cambio político.
- El gobierno calificó el hecho como una “infiltración armada con fines terroristas” y afirmó estar cooperando con el FBI, un tono poco habitual en medio del deterioro diplomático.
- También subrayó la importancia de la diáspora, asegurando que el Estado tiene la responsabilidad de “escucharla”, tras un éxodo de más de dos millones de personas en solo tres años.
- Organizaciones civiles exigen que cualquier acuerdo incluya una amnistía para presos políticos, mientras las autoridades solo reconocen liberaciones de reclusos con “buena conducta”, ignorando a más de mil detenidos por motivos políticos.