De Sabicas a Ángeles Toledano: esplendor flamenco en Nueva York
El espectáculo «Tributo a Sabicas» reunirá hoy en el Town Hall a tres generaciones de guitarristas: Gerardo Núñez, Antonio Rey, ganador del Grammy latino, y el joven Álvaro Martinete. Fue en este teatro donde Sabicas ofreció en 1959 el primer recital solista de guitarra flamenca de la hitoria, tras su exilio acabada la guerra. Será uno de los momentos más destacados del Festival Flamenco de Nueva York, que celebra su 25 aniversario. Más de 180 artistas han pasado por la Gran Manzana y han establecido un diálogo entre memoria, tradición y presente.
Hablamos con Ángeles Toledano, la voz de la nueva generación, horas antes de su debut en la ciudad, en el arranque del festival que mañana termina.La cantaora jienese, de 31 años, trajo su obra «Sangre Sucia»· Su trabajo es fruto de una carrera que comienza a los 8 años, cuando se sube por primera vez a un escenario. El esfuerzo y la constancia en la búsqueda de una voz propia le han permitido crecer sin distraerse demasiado con el ruido de alrededor.
−Quizá por eso no recuerda exactamente el momento en que dejó de ser anónima.
−No lo sé. El verano pasado, en San Isidro, profesionales que siguen músicas nada asociadas al flamenco, me dijeron que me conocían, que les encantaba Ángeles.
−Hay quien dice que es la «Rosalía del flamenco».
−Rosalía es una artista que admiro mucho, y es un gran referente para mí, pero hay una gran diferencia entre nosotras, y es que yo soy andaluza y ella no (dice recordando orgullosa sus raíces).
−¿Quiere decir que el flamenco o la flamenca no se hace, se nace?
−Sí, sí, completamente. O sea, se hace también, se nace y luego se hace, pero bueno nacer en una localización que te ayude a dedicarte a esa música es positivo, pero desde luego hay otros grandes artistas que no son andaluces y también han llegado muy lejos.
−¿Qué se quiere llevar de Nueva York?
−El sabor de que me lo he pasado bien, de que lo he disfrutado, de que no sufro. Que me he relajado lo he disfrutado y lo he vivido. Hay muchas cosas que pasan en esta ciudad, y es importante que la persona que venga tenga la concentración para disfrutar de ese momento en una ciudad que bulle todo el tiempo.
−En la actuación de Sara Baras vimos mucha concentración, pero también espontaneidad, disfrute. En su caso, cuando sube al escenario, ¿en qué lugar emocional se coloca mientras canta?
−Conectar con la naturalidad es hacerlo con un lugar muy profundo. Cuando te muestras natural, divertida, juguetona, quiere decir que estás conectando con una parte de ti en la que te sientes segura, en la que te sientes firme con lo que estás haciendo. Y muchas veces te conecta con algo que es como un estado de éxtasis, por así decirlo. Y eso quiere decir que estás a gusto, que estás conectada, que estás fluyendo. Le tengo mucho respeto al público. Es como una cita a ciegas. Eso me pone muy nerviosa, pero me siento tan a salvo con el flamenco también, que hace que me relaje. Es algo que me está salvaguardando, y yo no voy a contar ninguna mentira, ¿sabes? O sea, que vengo aquí con mi verdad y con lo que soy.
−¿Y cómo desconecta Ángeles Toledano?
−En mi tiempo libre me voy casi siempre a Villanueva de la Reina, que es mi pueblo, a estar con mi familia. A mí me sirve mucho como desconexión ... A lo mejor si termino el concierto, escribo por el grupo de WhatsApp de mi casa: «Ya he terminado, ¿vosotros qué hacéis?» Y mi madre me contesta: «Estamos aquí en la puerta del bar, que estamos echándonos una cerveza», y eso a mí me coloca ya allí, en el pueblo, y ya estoy en mi sitio, en el que me gusta estar. Disfruto de mi pueblo, de mi gente, de mi hermano, de mi familia. Desconecto o me reconecto.