Cita con la historia: El último gol de Luluaga fue al Burgos
Luluaga, “Lulu” para todos, dejó una huella imborrable en la historia del Eibar. Natural de Lizartza, comenzó su carrera en el Tolosa antes de fichar por el conjunto azulgrana en la temporada 1983-84, con 21 años. El Eibar militaba entonces en Tercera División y, con Lulu, viviría una transición histórica: tres temporadas en 3ª, el ascenso a Segunda B en Badajoz y dos campañas en esa categoría, seguidas de seis temporadas en Segunda A.
Su peculiar manera de recorrer la banda izquierda, encorvado mientras la grada coreaba el inconfundible “Lulu, Lulu…”, su entrega incansable y, sobre todo, su maestría en los lanzamientos de faltas directas y penaltis con la zurda, le convirtieron en un auténtico mito en Ipurua. En Segunda B anotó trece goles en dos temporadas, y en Segunda A se situó como segundo máximo goleador histórico del Eibar con 42 tantos, solo superado por Stoichkov con 46. En Copa, sus seis goles le consolidan igualmente como segundo máximo goleador histórico, tras Echave.
De sus 42 goles en Segunda A, más de la mitad, exactamente 25, fueron de penalti. Y su último tanto llegó en la despedida de su carrera: al Real Burgos, el 15 de junio de 1984 en Ipurua. Tras enfrentarse en ocho ocasiones a los burgaleses sin conocer la victoria, Luluaga se retiró marcando su gol, el de toda la vida, el que abrió el marcador en un partido que terminó 3-0, con goles de Lulu, Cuéllar y su gran amigo Bixente.
Luluaga se retiró con 31 años, pero nunca se desligó del Eibar. Continuó visitando Ipurua frecuentemente en su trabajo como comercial de artículos de hostelería, colaborando en numerosos actos del club, y mantuvo su vinculación al fútbol como entrenador del Tolosa y siguiendo a su hijo Unai en el Eibar B. Su último gol al Burgos sigue siendo un recuerdo imborrable: la rúbrica de una carrera legendaria a la que puso fin saliendo de su estadio a hombros por la afición.