A Antonio Lobato le bastan dos palabras para definir el desastre de Aston Martin y Fernando Alonso
Fernando Alonso llegó a Australia con la esperanza de que el invierno hubiera borrado los fantasmas de una pretemporada para olvidar. No fue así. El Gran Premio de Australia, primera cita del Mundial de Fórmula 1, comenzó en Albert Park con Aston Martin protagonizando el episodio más bochornoso del fin de semana, como describió Antonio Lobato, periodista, gráficamente. En la primera sesión de entrenamientos libres, el asturiano no completó una sola vuelta cronometrada. Lance Stroll, su compañero, se limitó a tres. Honda, proveedor de la unidad de potencia del equipo de Silverstone, confirmó lo que todos temían: ambos monoplazas habían sufrido problemas de motor. La situación era tan grave que Adrian Newey tuvo que reconocer públicamente que el equipo disponía únicamente de dos baterías, las mismas que llevaban montadas en los coches. Ni una de repuesto.
El gráfico adjetivo de Antonio Lobato sobre Aston Martin
"Aston Martin supera en los libres 1 de Australia el desastre de la pretemporada", escribió Antonio Lobato. "Alonso no da ni una vuelta y Stroll sólo 3. Honda confirmó que los dos han tenido problemas de motor. Adrian Newey anunció después que solo tienen dos baterías, las que están montadas en los coches. El despropósito es sideral".
Aston Martin llega a este arranque de temporada después de una pretemporada en Baréin que ya encendió todas las alarmas. Problemas técnicos, tiempos pobres, pocas vueltas. Desde el equipo se insistió entonces en que había margen para la mejora y que Melbourne sería un escenario distinto. Melbourne fue exactamente lo mismo, pero amplificado. Un equipo que aspira a pelear por posiciones de relevancia en el campeonato se presentó en la primera sesión del año incapaz de que sus dos coches rodaran con normalidad. Fernando Alonso, que en sus mejores años era capaz de exprimir hasta el último milésimo de cualquier máquina, no pudo ni salir a pista de forma efectiva.
Un poco mejor la segunda sesión
La segunda sesión ofreció algo más de actividad, aunque tampoco motivos para el optimismo. Fernando Alonso salió a rodar y se dedicó a completar vueltas de reconocimiento, limitado desde el primer momento por las vibraciones que afectan al monoplaza. El asturiano terminó vigésimo, a casi cinco segundos del mejor tiempo de la jornada. Cinco segundos en Fórmula 1 no es una diferencia: es un abismo.
Mientras Ferando Alonso daba vueltas lentas tratando de entender un coche que no le da lo que necesita, el resto del paddock seguía otro ritmo. Oscar Piastri marcó el mejor tiempo de la segunda sesión con su McLaren (1:19.729), dejando atrás a los dos Mercedes de Kimi Antonelli y George Russell. El joven australiano, que corre ante su público en Melbourne, mostró una velocidad que apunta a McLaren como uno de los grandes candidatos a dominar este arranque de temporada. Su compañero Lando Norris, vigente campeón del mundo, apareció solo séptimo, a más de un segundo, lo que indica que la puesta a punto del bicampeón tendrá sus matices.
Mercedes, por su parte, demostró ser un equipo ordenado y serio. Russell firmó la vuelta de referencia al inicio de la sesión y Antonelli, el joven italiano que ocupa el asiento de Lewis Hamilton, bajó de la barrera del minuto veinte antes que nadie. Hamilton, ahora con Ferrari, marcó el cuarto tiempo. La escudería italiana había liderado la primera sesión y en la segunda cedió algo de terreno, aunque se mantuvo en la pelea. La imagen que proyecta Ferrari en estas primeras horas del campeonato es la de un equipo que funciona y que ya no arrastra los problemas de fiabilidad que lo lastraron en temporadas anteriores.
Verstappen, con problemas
Max Verstappen tuvo una tarde complicada con su Red Bull. Problemas en la salida del pit lane le retrasaron en la primera parte del entrenamiento y la sesión fue un proceso de ajuste continuo. Terminó sexto, por delante de Norris, pero lejos del tiempo que se esperaría de alguien con su palmarés. Red Bull necesita encontrar el equilibrio que le permitía dominar con autoridad en los últimos años.
La sesión acumuló también varios incidentes menores: Russell sufrió un choque con el Racing Bulls de Arvid Lindblad y tuvo que cambiar el alerón delantero; Colapinto provocó una bandera amarilla con su Alpine; Sergio Pérez, ahora en Cadillac, se salió de pista después de apenas dos vueltas. Distintas historias, pero un denominador común: varios equipos llegaron a Melbourne sin tener sus coches a punto.
Sin embargo, ninguna de esas historias tuvo la magnitud de lo vivido en el garaje de Aston Martin Es un equipo que lleva semanas acumulando problemas sin resolver, con un presupuesto millonario y el mejor diseñador de la historia del deporte en nómina, incapaz de presentarse en la primera carrera del año con los coches funcionando. Dos baterías para dos coches, ninguna de reserva, y el mejor piloto de la parrilla mirando desde el garaje. Fernando Alonso, a sus 43 años, merece más que esto.