Impulsan baterías de sodio como alternativa al litio
Las baterías de ion-sodio se perfilan como una alternativa viable para diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia del litio. Así lo señala un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), que analiza la situación de esta tecnología.
Aunque desarrolladas en laboratorios desde la década de 1980, su comercialización ha sido más lenta que la de las baterías de litio. No fue hasta finales de 2023 cuando se introdujo en China el primer coche eléctrico impulsado por esta tecnología. En 2019 se instaló el primer sistema de almacenamiento estacionario. Sin embargo, en 2025, su producción global representaba menos del 1% de la de litio.
Grandes fabricantes como CATL y BYD ya han anunciado inversiones significativas, con plantas dedicadas y planes de despliegue comercial a partir de 2026. El objetivo principal es aprovechar el rendimiento superior de las baterías de sodio en climas fríos, donde pueden retener hasta el 90% de su capacidad a -40°C.
No obstante, la AIE advierte que persisten barreras significativas. La densidad energética de las baterías de sodio (hasta 175 Wh/kg) es inferior a la del litio, lo que se traduce en una autonomía menor para los vehículos. Además, su cadena de suministro es incipiente y, actualmente, altamente concentrada.
Casi toda la capacidad de fabricación mundial de baterías de sodio, tanto la instalada como la anunciada para 2030, se encuentra en China. Empresas como la surcoreana LG, han optado por instalar sus líneas piloto en territorio chino. La estadounidense Natron Energy cesó sus operaciones, evidenciando la dificultad de desarrollar cadenas de valor competitivas fuera del país asiático.
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