El pueblo ‘maldito’ ubicado entre montañas que solo cuenta con 13 casas: escenario del contrabando y asesinatos
El norte de la provincia de Lérida es uno de los mejores destinos para los amantes del turismo rural en España, ya que en esta parte de Cataluña se ocultan innumerables pueblos de escasas dimensiones ideales para poder disfrutar de la paz más absoluta, como Vielha o Bossost, ambos en el Valle de Arán. Eso sí, las cumbres de los Pirineos en la región ilerdense también se ocultan algunos secretos un tanto macabros, y el mejor ejemplo de ello es la localidad de Tor.
Este pequeño pueblo perteneciente al municipio de Alins se esconde entre los altos picos pirenaicos, en la comarca del Pallars Sobirá, pero lo que a priori podría parecer un lugar sacado de un cuento de hadas es en realidad un sitio ‘maldito’ rodeado de una tétrica historia de la que aún no se ha conseguido desligar; de hecho, su legado es tan tétrico que ha sido visitado en numerosas ocasiones por Carles Porta, el director de Crims.
La historia de Tor: muertes y crímenes al lado de Andorra
Antes de que Carles Porta traspasase las fronteras de Cataluña con Crims, en TV3, el periodista ilerdense se dio a conocer a través del programa 30 Minutes y, sobre todo, de su libro Tor, la montaña maldita (2005). Dicho escrito se basa en las visitas que ha hecho junto a su equipo a la pequeña localidad de Tor (la primera fue en 1997), que a pesar de su pintoresco aspecto, ha sido escenario de varios crímenes en las últimas décadas.
Todo se remonta a finales del siglo XIX, cuando las 13 familias que vivían en Tor registraron bajo su propiedad la montaña en la que se asienta la villa, dejando casi 4.800 hectáreas a su nombre para su explotación, pero con la condición de que se debía vivir en el pueblo todo el año. Eso sí, su ubicación junto a la frontera tanto con Andorra como con Francia, así como su recóndito emplazamiento, hizo que el contrabando de tabaco y el paso de refugiados de guerra (republicanos en la Guerra Civil y judíos en la Segunda Guerra Mundial) fuera muy frecuente.
El comienzo de la ‘leyenda negra’ de Tor se da en el año 1980, cuando dos jóvenes son asesinados por los guardaespaldas de un empresario que rivalizaba con otro patrón local, a quien la justicia declaró en 1995 el único dueño de la montaña… y a los pocos meses apareció muerto. Nunca se ha conseguido esclarecer quién fue el autor del crimen, pero ese tercer asesinato convirtió al pueblo en un escenario digno de un thriller.
A pesar de que ahora las aguas bajan más calmadas en esta villa de tan difícil acceso, esta historia tan oscura, sumado a las obras audiovisuales y literarias que ha hecho el propio Carles Porta sobre ella, ha hecho que los amantes del ‘dark tourism’ se hayan acercado en masa a esta pequeña localidad ilerdense, donde las casas de piedra, las salvajes montañas, la bonita Iglesia de Sant Pere y sus habitantes ocultan muchos secretos.