Las acciones de Repsol tocan máximos desde 2015 tras ganar más en 2025, disparar el dividendo y reiterar su compromiso con Venezuela
El mercado ha propulsado la acción de Repsol a máximos desde 2015 tras presentar los resultados de 2025, con un aumento del beneficio del 8%, disparar un año más su retribución al accionista y reiterar su compromiso con la producción de petróleo en Venezuela. La energética ha liderado este jueves el Ibex 35 con un incremento del 2,86%, hasta los 18,14 euros por acción, lo que supone su mayor valor desde hace más de 10 años, en concreto desde abril de 2015. En lo que va de año, los títulos de la compañía presidida por Antonio Brufau acumulan una subida cercana al 20%.
Este jueves, Repsol anunció que en 2025 obtuvo un beneficio neto de 1.899 millones de euros en 2025, un 8,1% más que en 2024, a pesar de la caída del precio del crudo y del impacto negativo por el apagón del pasado 28 de abril. En este entorno, el modelo integrado de Repsol ha vuelto a mostrar su resiliencia y todos los segmentos de negocio han tenido un sólido desempeño, lo que ha permitido a la compañía avanzar en sus prioridades estratégicas: reforzar su cartera de activos, mantener la disciplina financiera y consolidar la retribución al accionista, una de las más atractivas del mercado español.
En este sentido, la energética anunció también hoy que tiene el objetivo de distribuir 1,051 euros brutos por acción de dividendo en efectivo en 2026, un 7,8% más que en 2025 y, que junto a las recompras de acciones, destinará cerca de 1.900 millones de euros a retribuir a sus accionistas en el conjunto del año. Adicionalmente, el consejo de administración acaba de aprobar un primer programa de recompra de acciones de hasta 350 millones de euros, con el objetivo de reducir capital social.
En la conferencia con analistas sobre los resultados de 2025, el consejero delegado del grupo, Josu Jon Imaz, apuntó que la compañía prevé elevar en más de un 50% su producción de petróleo en el país latinoamericano en los próximos 12 meses, un paso intermedio hacia el objetivo de triplicar el bombeo en el horizonte de tres años. El mercado ha respondido a estos datos impulsando su cotización, reflejo de la confianza en la energética.