Guindalera estrena nuevas calles, 150 plazas de aparcamiento y zonas verdes tras la urbanización de su última parcela sin edificar
Este martes han terminado las obras de urbanización en la zona de Club Santiago, en el barrio de Guindalera (Salamanca). Los vecinos ya pueden recorrer 13.500 m2 de nuevas calles abiertas al tráfico y 470 m2 de zonas verdes listas para pasear, jugar o descansar al aire libre. El fin oficial de las obras se ha sellado con la firma del acta de recepción por parte del Ayuntamiento con la que constata que el proyecto cumple con lo que se había acordado.
El proyecto, impulsado por la Junta de Compensación Club Santiago y supervisado por el Área de Obras y Equipamientos, ha supuesto una inversión de 3,9 millones de euros para completar la organización del barrio, ampliar el Club Santiago y terminar de acondicionar el parque urbano que hasta ahora estaba parcialmente ejecutado.
Para ello, una de las intervenciones más visibles ha sido la urbanización de la calle José María Sánchez Silva hasta la avenida de Bonn, y la creación de la nueva calle Luis Carandell, que conecta con la avenida de la Guindalera. Además de estas vías, se han sumado 150 plazas de aparcamiento, 96 árboles recién plantados que irán dando sombra con los años, 32 puntos de luz LED para que las calles estén iluminadas de forma eficiente, 35 bancos repartidos por la zona, tres áreas de juegos infantiles y una fuente de agua potable.
Parcelas para 100 viviendas y una piscina al aire libre
La zona urbanizada también incluye tres parcelas residenciales colectivas con capacidad para unas 100 viviendas y cuatro parcelas dedicadas a instalaciones deportivas, con más de 33.000 metros cuadrados y edificabilidad para 16.500 metros cuadrados de equipamientos, informan desde dicha área municipal.
Estas obras cierran el desarrollo urbanístico de esta parte de Guindalera. En agosto de 2023 se presentó el proyecto para transformar el último solar sin edificar del barrio, una intervención sobre más de 51.900 metros cuadrados impulsada por la Fundación Apóstol Santiago, con un presupuesto que superaba los cuatro millones de euros.