Los gastroenterólogos recomiendan a la gente evitar este error común con la fibra
Gracias a una alimentación equilibrada, como la que se consigue con la dieta mediterránea, habitual en lugares como España, podemos conseguir grandes beneficios, porque nos ayuda a cuidarnos desde dentro, pero no siempre es fácil saber qué tenemos que comer y de qué manera para conseguir esas mejoras.
Es bastante frecuente que nos saltemos uno de los pasos fundamentales, consultar con un profesional que pueda guiarnos en el proceso, y el resultado es que cometemos algunos errores que serían fácilmente evitables, como el que señalan los gastroenterólogos a la hora de incorporar la fibra a la dieta.
Los beneficios de la fibra en la alimentación
Son muchas las veces que suele destacarse la importancia de incluir la fibra en nuestra alimentación, normalmente para lograr un mejor sistema digestivo, pero mejorar la digestión y evitar el estreñimiento no es su único beneficio. La fibra también favorece el estado de la flora intestinal, ayuda a mantener estables los niveles de glucosa y controla los niveles de colesterol, reduciendo el malo.
Ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la hipertensión, así como patologías respiratorias y cardiovasculares y, según señalan algunos estudios, puede contribuir a la prevención de algunos tipos de cáncer, como el colonrectal. Además, también resulta saciante, lo que ayuda a tener un peso saludable.
Para poder obtener todos estos beneficios, lo mejor es aumentar su ingesta y hacerlo a través de los alimentos que más fibra nos aportan, como las frutas, las verduras o las legumbres. Sin embargo, esto ha de hacerse bien, sin cometer el error común que hace que los beneficios se conviertan en inconvenientes.
El error que hay que evitar al tomar fibra
Aumentar la ingesta de fibra demasiado rápido puede llegar a ser un problema, pero el error que los gastroenterólogos han querido señalar en conversación con Parade es otro: no tomar la cantidad de agua necesaria. «Consumir suficiente agua permite que la fibra se una al agua y evita que las heces se endurezcan demasiado debido a la fibra», señala la doctora Pratima Dibba, gastroenteróloga certificada de Medical Offices of Manhattan.
Si se aumenta la ingesta de fibra y no se toma suficiente líquido, las heces se vuelven espesas y duras, lo que hace que su evacuación sea más lenta. Los efectos de esto se notan también en otros síntomas, además del estreñimiento, como hinchazón, calambres, gases, sensación de estar lleno y, en ocasiones, también náuseas o reflujo, producidos porque el intestino se mueve más lentamente.
La recomendación de estos expertos para evitar que esto suceda es beber agua con cierta regularidad a lo largo del día, observando que la orina sea de color claro y que las heces resulten fáciles de evacuar. El momento de tomarla también es clave, lo mejor es tomarla durante o justo después del consumo de fibra, aunque «antes puede ayudar si ya tienes un nivel de hidratación bajo», explica al citado medio el doctor Vikar Taneja, gastroenterólogo del Centro Médico de la Universidad Hackensack Meridian Jersey Shore. «La razón es simple: necesitas agua disponible en el intestino a medida que llega la fibra, para que pueda hincharse o gelificarse adecuadamente y mantener las heces blandas».
La cantidad de fibra diaria que conviene consumir dependerá de cada persona, pero en caso de tener que aumentar la cantidad, lo mejor es hacerlo de manera paulatina y no de golpe, para evitar problemas gastrointestinales como gases, estreñimiento o flatulencia.
Referencias
Fibra: MedlinePlus enciclopedia médica. (s. f.). https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002470.htm