Cutículas sanas: así puede proteger sus uñas y evitar infecciones
Las cutículas cumplen una función clave en la salud de las uñas. Actúan como barrera contra bacterias, previenen el debilitamiento e influyen en el crecimiento. Sin embargo, suelen quedar en segundo plano frente al uso de esmaltes, acetona o acrílicos.
Las uñas de las manos se exponen con frecuencia a productos agresivos. El barniz, la acetona y los acrílicos pueden afectar su estructura. En la base de la uña se ubica la cutícula, conocida por dermatólogos como pliegue ungueal, cuya función resulta esencial.
Especialistas de Isdin señalan que el pliegue ungueal protege el nacimiento de la uña. Además, lo resguarda de bacterias y evita la humedad excesiva. Un daño en esta zona deja la uña vulnerable ante gérmenes.
Por qué no debe cortar la cutícula
Tener una cutícula dañada implica exponer la uña a posibles infecciones. Esta estructura funciona como barrera protectora. Por esa razón, los dermatólogos recomiendan no cortarla.
Al eliminar la cutícula, se facilita la entrada de microbios. También se afecta el crecimiento, la forma y la resistencia de la uña. Si usted acostumbra cortarlas durante la manicura, conviene suspender esa práctica.
En procedimientos de manicura se suele empujar, levantar y cortar la cutícula. Expertos advierten que esta acción puede provocar hongos, irritación y debilitamiento. Si resulta necesario retirarla, lo adecuado es acudir a especialistas.
Hidratación: paso clave para fortalecerlas
La hidratación mejora la apariencia de las uñas. También aporta brillo y flexibilidad a la cutícula.
Aplicar aceites naturales como almendras u oliva ayuda a recuperar la humedad perdida. Las cremas de manos también cumplen esta función. En el mercado existen productos diseñados para el cuidado del pliegue ungueal.
Una cutícula hidratada se vuelve más flexible. Esto reduce el riesgo de rupturas tanto en la piel como en la uña.
Evite productos que resequen la piel
La exposición constante a químicos favorece la resequedad. Si no existe hábito de hidratación, la cutícula tiende a secarse y romperse.
Los expertos recomiendan permitir que las uñas respiren. En el caso de las uñas acrílicas, algunos manicuristas aconsejan aplicarlas cada tres semanas. La manicura también debe espaciarse en ese mismo periodo.
Actividades cotidianas como lavarse las manos o lavar los trastes pueden maltratar la cutícula. El uso de guantes y la aplicación posterior de crema ayudan a prevenir daños.
El cuidado constante del pliegue ungueal resulta determinante para mantener uñas sanas y resistentes.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.