Cómo obtener proteína de calidad sin dejar el arroz ni caer en dietas restrictivas
El consumo de proteína es clave para el buen funcionamiento del cuerpo -interviene en la formación de músculos, piel, hormonas, enzimas y defensas- , pero su origen y la forma en que se consume suelen generar dudas, especialmente cuando se habla de bajar de peso o mejorar la alimentación.
Muchas personas asocian este nutriente exclusivamente con productos de origen animal, cuando la combinación de alimentos vegetales puede ofrecer resultados similares.
Lo que debe saber:
- El arroz y los frijoles tienen la particularidad de formar proteínas de alto valor biológico, similares a las que aportan las carnes.
- No es necesario que estén en el mismo plato; consumirlos en distintos tiempos de comida mantiene el beneficio.
- Las leguminosas como los frijoles son fuentes esenciales de proteína, fibra, hierro y potasio.
El mito del arroz y la proteína
Existe la creencia de que para estar saludable —o bajar de peso— hay que eliminar el arroz. Sin embargo, este alimento básico en la mesa costarricense no necesita desaparecer del plato para mejorar la alimentación.
Laura Araya, especialista en nutrición clínica del Centro Médico Esquipulas, parte de la red médica Medismart, explica que algunos alimentos se complementan entre sí y elevan su calidad nutricional. Un ejemplo clásico es la combinación de arroz y frijoles, que permite formar proteínas de alto valor biológico, similares a las que aportan las carnes.
“No es necesario dejar de lado el arroz. El arroz también tiene sus nutrientes importantes y, junto con los frijoles, tiene la particularidad de formar proteínas de alto valor biológico, como las que nos aportan las carnes”, señaló Araya.
La especialista aclara que no es indispensable consumirlos en el mismo plato para obtener el beneficio. Por ejemplo, una persona puede desayunar arroz con huevo y almorzar frijoles más tarde; el cuerpo utiliza esos nutrientes a lo largo del día para completar la proteína que necesita.
Pero, un plato basado únicamente en pasta o arroz pierde este balance. Para Araya, el enfoque no está en prohibir alimentos, sino en aprender a combinarlos.
¿Cuánta proteína es suficiente? Las necesidades varían según edad, peso y nivel de actividad física. Sin embargo, la mayoría de personas que no son atletas de alto rendimiento puede cubrir sus requerimientos con alimentos cotidianos.
El significado real de la palabra ‘dieta’
El término dieta suele generar rechazo porque se asocia con regímenes estrictos y prohibiciones. Sin embargo, el concepto correcto, explica la nutricionista, es simplemente el acto de comer: la alimentación habitual de cada persona.
Actualmente, señala, la cultura peso-centrista ha llevado a que muchas personas crean que sin sufrimiento no hay resultados. En consulta, es frecuente que algunos pacientes busquen restricciones extremas para sentir que el proceso “sí funciona”.
No obstante, insiste en que la alimentación saludable debe ser sencilla, accesible y adaptada a la realidad de cada persona.
Mejorar los hábitos no requiere contar calorías de forma obsesiva, sino enfocarse en el cambio gradual hacia alimentos naturales y preparaciones hechas en casa.
Restricción y ansiedad
En el afán de priorizar proteína, muchas personas reducen drásticamente el arroz, la pasta o la papa.
Según Araya, esta estrategia suele provocar el efecto contrario: durante el día hay restricción y en la noche aparece una fuerte ansiedad por alimentos dulces o harinosos.
En muchos casos, explica, esa ansiedad surge porque la persona comió muy poco durante el día. El resultado puede ser un consumo excesivo en la noche, lo que convierte el proceso en una “bola de nieve”.
Por eso, un plato equilibrado debería incluir:
- Una fuente de proteína.
- Vegetales.
- Una porción adecuada de carbohidratos.
- Opcionalmente, leguminosas.
El balance evita picos de hambre y episodios de atracones.
Fuentes alternativas y hábitos clave
Además de las carnes y leguminosas, los lácteos representan una fuente importante de proteína y nutrientes que actualmente presenta bajo consumo. La leche y el yogur son opciones sencillas para complementar las metas diarias. Un batido de leche con frutas en la noche puede ser una alternativa liviana y nutritiva.
Para quienes buscan mejorar su condición física, la hidratación y el aumento del ejercicio son fundamentales. La nutricionista enfatiza que los cambios deben ser graduales. Plantearse metas pequeñas, como incluir media taza de frijoles al día o una merienda de yogur, facilita la transición hacia un estilo de vida saludable.
Los hábitos -añade Araya- son para toda la vida. Por eso, el proceso debe adaptarse a la realidad económica y a los gustos de cada paciente para que sea sostenible y exitoso en el tiempo.