EEUU enfría la tensión con Pedro Sánchez por el gasto en Defensa tras meses de presión en la OTAN
EEUU enfría la presión sobre Pedro Sánchez en la OTAN
EEUU ha optado por rebajar la presión sobre Pedro Sánchez en el debate del gasto en Defensa dentro de la OTAN. Después de semanas marcadas por declaraciones contundentes y advertencias sobre posibles consecuencias comerciales y políticas, el tono diplomático ha dado un giro significativo.
El embajador estadounidense ante la OTAN, Matthew Whitaker, aseguró en Bruselas que España lo está haciendo muy bien a corto plazo. Sus palabras suponen un contraste evidente con la tensión generada meses atrás por la negativa del Gobierno español a elevar el presupuesto militar hasta el 5% del PIB.
Whitaker calificó a España como un aliado comprometido y confirmó que existe un contacto permanente para evaluar el cumplimiento de las capacidades militares asignadas. El mensaje marca un punto de inflexión en la relación bilateral en materia de Defensa.
El 2,1% del PIB como cifra clave
Pedro Sánchez se comprometió a destinar el 2,1% del PIB al gasto en Defensa tras alcanzar un acuerdo técnico con la OTAN. Según el Ejecutivo, los cálculos del Estado Mayor estiman que con una inversión situada entre el 2% y el 2,1% se pueden cubrir los objetivos de capacidades exigidos por la Alianza Atlántica.
La cifra, sin embargo, quedó lejos del 5% planteado desde la órbita del presidente estadounidense Donald Trump, que llegó a advertir con medidas arancelarias y presiones políticas si España no incrementaba su esfuerzo presupuestario.
El nuevo posicionamiento estadounidense no elimina las dudas de fondo. Whitaker insistió en que lo relevante no es solo el porcentaje, sino el cumplimiento efectivo de las capacidades comprometidas: artillería, sistemas acorazados, personal y modernización de infraestructuras militares.
Qué evalúa la OTAN sobre el gasto en Defensa
Dentro de la OTAN, el análisis del gasto no se limita a una cifra global. Equipos técnicos visitan las capitales aliadas para revisar partidas presupuestarias, calendarios de inversión y planificación estratégica a largo plazo.
El proceso incluye la revisión detallada de:
- Programas de adquisición de armamento.
- Inversión en infraestructuras militares.
- Capacidad operativa y disponibilidad de tropas.
- Modernización tecnológica y ciberdefensa.
El embajador estadounidense reconoció que existen debates sobre si determinadas inversiones, especialmente en infraestructuras en España, podrían ejecutarse con menor coste. No obstante, dejó claro que Washington mantiene sus propias estimaciones sobre el coste real de artillería, tanques y personal militar.
La reunión clave en Bruselas
El mensaje de EEUU se produce en la antesala de la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas. La invasión rusa de Ucrania sigue marcando la agenda estratégica y refuerza la presión para que los aliados aceleren sus compromisos presupuestarios.
España mantiene presencia destacada en misiones de la Alianza, incluida la base de Adazi en Letonia, donde despliega efectivos como parte del refuerzo del flanco oriental. Esa participación operativa ha sido uno de los argumentos esgrimidos por el Gobierno para defender su compromiso real con la seguridad colectiva.
Del choque diplomático a la distensión
La tensión alcanzó su punto álgido cuando Donald Trump amenazó con elevar aranceles o incluso plantear la expulsión de España de la OTAN si no se alineaba con el 5% del PIB en Defensa. Aquellas declaraciones generaron inquietud tanto en el ámbito político como en el económico.
El actual tono de distensión no implica un cheque en blanco. EEUU subraya que el cumplimiento de capacidades será el criterio determinante. Si España logra alcanzar los objetivos técnicos con un esfuerzo presupuestario inferior al estimado por Washington, el debate podría reabrirse en otros términos.
Pedro Sánchez sostiene que la clave no es la cifra aislada, sino la eficiencia del gasto. El Ejecutivo insiste en que el 2,1% es suficiente para cumplir con los compromisos asumidos ante la OTAN, siempre que se mantenga una planificación rigurosa y se prioricen las inversiones estratégicas.
Capacidades frente a porcentajes
El debate sobre el gasto en Defensa en la OTAN ha evolucionado desde un enfoque centrado en porcentajes hacia otro basado en resultados operativos. En ese contexto, la evaluación técnica cobra más peso que la cifra política.
España deberá demostrar en los próximos ejercicios presupuestarios que puede sostener la trayectoria de inversión y consolidar las capacidades comprometidas. La supervisión periódica de la OTAN será determinante.
EEUU, por su parte, mantiene su posición de que el coste real de equipamiento y personal difícilmente permite cumplir con los estándares al margen de incrementos sustanciales. No obstante, el mensaje actual reduce la presión inmediata sobre Pedro Sánchez y sitúa el foco en la ejecución práctica del compromiso.
En un escenario internacional marcado por la guerra en Ucrania y la creciente tensión geopolítica, la postura de EEUU introduce un respiro diplomático para el Gobierno español. La clave estará en si el 2,1% del PIB en Defensa se traduce en capacidades reales que satisfagan a la OTAN y mantengan la sintonía con Washington.