Mujeres, urnas y dignidad
Conversando con un amigo italiano sobre las elecciones en Costa Rica, la memoria nos condujo hasta la historia de Delia, llevada al cine en 2023 por Paola Cortellesi.
Delia es una mujer que sufre agresiones no solo por parte de su esposo, sino también de su propia familia, de sus amigas e incluso de su hija, quien la cuestiona por no abandonarlo. Su vida transcurre entre tareas domésticas, trabajos precarios, labores de limpieza y pequeños oficios de reparación. Y el poco dinero que logra ganar es minuciosamente controlado por su marido, quien lo destina a pagar servicios sexuales.
Su realidad no es muy diferente de la que viven las personas en la Italia de 1946, en medio de la pobreza y la devastación dejadas por la Segunda Guerra Mundial. Su hija pareciera estar destinada a seguir el mismo rumbo, luego de comprometerse con un joven que también la humilla y la acosa.
Después de la muerte del padre del marido, y de mucha tensión en el hogar, aparece una revelación impensable: Delia le deja a su hija el dinero que ha logrado ahorrar y se propone cumplir con la meta que sería su arma contra los abusos que había venido sufriendo. Así, acude en secreto a las urnas para votar en el referéndum sobre la república y elegir a la Asamblea Constituyente, en lo que fue la primera elección italiana en que las mujeres pudieron votar. Corría el 2 de junio de 1946. En esa misma fecha, el 89% de las mujeres acudieron a las urnas.
Delia finalmente tenía voz y poder: el poder de elegir, y la voz silenciada por muchos ahora emergía poderosa.
Siempre nos quedará mañana (C’è ancora domani, 2023) se ha convertido en una de las películas más taquilleras de Italia y en una joya del cine histórico.
A todas las mujeres que impulsaron transformaciones, que cuestionaron parámetros establecidos y que hemos ampliado los márgenes de lo posible: gracias.
Gracias a nuestras abuelas y madres, cuyo legado permitió que el pasado 1.° de febrero ejerciéramos un derecho que hoy sostiene la institucionalidad democrática del país.
La consolidación de una democracia es el resultado de décadas de participación, resistencia y liderazgo femenino. La elección reciente, encabezada por una nueva presidenta elegida por amplio margen, nos da un ejemplo de ese liderazgo y constituye una gran responsabilidad con nosotras, así como la mayoría femenina en la Asamblea Legislativa. Estas mujeres se convierten en portadoras de las voces de todas aquellas que fueron silenciadas.
A todas las mujeres cuyas voluntades no se reflejaron en los resultados, o que siguen enfrentando brechas estructurales, violencia de género, violencia intrafamiliar, acceso limitado a oportunidades laborales, trabajos que no alcanzan para mantener a la familia, o que son jefas de hogar en solitario, el mensaje para ellas es que debemos seguir luchando para exigir mejores condiciones, fortalecer nuestras capacidades y reclamar el espacio que nos corresponde en todos los ámbitos: institucional, social, económico y político.
Estas luchas nos impulsan a seguir construyendo el país que merecemos, con la representación que finalmente estábamos esperando. Y así, entre el hoy que transitamos y el porvenir que imaginamos, siempre nos quedará mañana.
carolpalma2@gmail.com
Carolina Palma es abogada y profesora.