Margot Robbie despliega su relato de moda más ambicioso en Londres: archivo, corsetería y cuero
Si algo está quedando claro en el paso de Margot Robbie por Londres es que su promoción de Cumbres borrascosas va mucho más allá de una alfombra roja puntual. La actriz está construyendo un auténtico relato de moda, pensado look a look, donde cada aparición suma capas de significado y refuerza una narrativa estética coherente, ambiciosa y muy consciente del impacto visual.
Nada es casual. Y detrás de esta sucesión de estilismos hay un nombre que vuelve a cobrar protagonismo: Andrew Mukamal, el mismo arquitecto de imagen que convirtió a Margot Robbie en icono absoluto durante la promoción de Barbie.
Corsetería y cuero: el giro más afilado de la gira londinense
Uno de los looks más comentados de estos días fue el elegido para un encuentro con creadores de contenido y prensa, donde Margot Robbie sorprendió con un minivestido negro de cuero firmado por Vivienne Westwood. Se trata de un diseño de archivo que combina un corsé estructurado con una falda mini acolchada de volumen, una silueta tan reconocible como poderosa dentro del universo Westwood.
El resultado es una imagen rotunda, de feminidad fuerte y casi desafiante, que conecta con la esencia más rebelde del personaje de Catherine Earnshaw. Completado con stilettos negros, el look marca un punto de inflexión dentro de la gira: menos romanticismo literal y más actitud, más cuero, más presencia.
El valor del archivo: Galliano y la moda como lenguaje cultural
A esta apuesta se suma otro de los grandes aciertos estilísticos de su paso por Londres: un look de archivo firmado por John Galliano. Recuperar piezas históricas no es un simple guiño fashionista, sino una declaración de intenciones.
Galliano, al igual que Westwood, forma parte de una tradición estética profundamente ligada a la corsetería, al dramatismo y a la teatralidad, elementos que dialogan directamente con el universo emocional de Cumbres borrascosas. Mukamal utiliza el archivo como herramienta narrativa, elevando cada aparición pública a un ejercicio de moda con contexto y memoria.
El vestido joya: literatura, artesanía y simbolismo
El punto más alto de este relato llega con el vestido joya de Dilara Findikoglu, una creación artesanal cargada de referencias literarias y emocionales. Inspirado en Charlotte Brontë, el diseño incorpora una réplica del célebre brazalete histórico vinculado a la escritora, un detalle que transforma el look en algo casi ceremonial.
La pieza, construida con transparencias, cuerdas y bordados orgánicos, se aleja de cualquier lectura superficial. Es moda con relato, con profundidad y con intención. Incluso bajo la lluvia londinense —en imágenes ya icónicas junto a Jacob Elordi— el impacto del estilismo se mantuvo intacto, demostrando que cuando el concepto es sólido, funciona incluso fuera del guion perfecto.
Andrew Mukamal, el hilo invisible que lo une todo
Nada de este despliegue se entiende sin Andrew Mukamal. El estilista vuelve a demostrar su fórmula ganadora: coherencia estética, referencias culturales claras y una narrativa sostenida en el tiempo. Al igual que sucedió con Barbie, donde cada look era un capítulo más del relato, en Londres la moda acompaña —y amplifica— el universo de la película.
Mukamal no viste momentos aislados; construye personajes. Y Margot Robbie, una vez más, se convierte en el mejor lienzo para esa visión creativa.
Londres como pasarela editorial
Corsés, cuero, archivo y alta artesanía: con esta sucesión de looks, Margot Robbie ha transformado Londres en una auténtica pasarela editorial. Más allá de tendencias o titulares inmediatos, lo que queda es una lección clara: la moda, cuando se piensa como relato, tiene la capacidad de contar historias tan potentes como el propio cine.
Y en este caso, esa historia se está escribiendo con mayúsculas.