Cómo un empresario catalán de 23 años factura 50 000 € vendiendo cheesecake
Un modelo de negocio insólito en tiempos de inflación
En un contexto en el que los precios de casi todo suben, la propuesta de 99Cheesecake se ha convertido en un fenómeno social y económico. Roger Bettosini puso en marcha esta iniciativa en Barcelona con la idea de ofrecer porciones de tarta de queso a un precio muy accesible: 0,99 €. Esta apuesta no busca competir con pastelerías tradicionales basadas en altos precios, sino capturar un mercado masivo que responde a propuestas sencillas y asequibles.
El precio bajo no es producto de una elaboración industrial de mala calidad, sino de una optimización inteligente de costes y una producción artesanal que prioriza volumen y rapidez sin perder calidad. A medida que el negocio fue creciendo, lo hizo también el equipo detrás de la marca, con decenas de trabajadores involucrados en la producción diaria.
Crecimiento y cifras que sorprenden
La rentabilidad de este modelo ha sorprendido incluso a expertos. Las cifras de facturación mensual alcanzan hasta 50 000 €, apoyadas en ventas diarias de miles de porciones. Este ritmo ha impulsado aperturas continuas de nuevos puntos de venta en varias ciudades españolas, lo que convierte a la marca en una de las tendencias más comentadas en el sector de la restauración urbana.
Además del volumen de ventas, otro factor clave ha sido la viralización de la propuesta en redes sociales. Usuarios de plataformas digitales comparten sus experiencias y recomiendan las porciones por su sabor y precio, amplificando así el alcance de 99Cheesecake sin necesidad de grandes inversiones en publicidad tradicional.
Adaptación del producto al consumo urbano
Detrás del éxito hay más que un precio atractivo. La oferta de cheesecake se adapta a hábitos de consumo rápido y práctico. Las porciones son fáciles de llevar, compartir y consumir sobre la marcha, lo que encaja con las dinámicas de las zonas comerciales y de alta afluencia de público joven.
Este enfoque ha permitido que la marca crezca incluso en zonas donde la competencia gastronómica es intensa. Su presencia en calles céntricas y calles peatonales ha sido clave para captar tanto a residentes como a turistas y visitantes.
Expansión y retos futuros
La expansión no se detiene. Además de los locales iniciales en Cataluña, la marca está explorando oportunidades en otras ciudades españolas con densidad de población considerable. La estrategia de crecimiento contempla abrir establecimientos en Madrid y otras capitales donde la cultura gastronómica y el consumo urbano están en constante evolución.
A pesar del éxito, hay retos inherentes a un modelo que basa parte de su atractivo en un precio muy ajustado. La volatilidad de los costos de los ingredientes, particularmente los lácteos, podría presionar los márgenes si no se mantiene un control riguroso de la cadena de suministro.
Lecciones para emprendedores
La historia de Bettosini y su cheesecake demuestra que incluso en sectores tradicionales como la pastelería pueden surgir propuestas innovadoras que rompen con los esquemas de precio y posicionamiento. La clave reside en entender a tu audiencia, ofrecer valor claro y respaldar la propuesta con una ejecución operativa eficiente.
Para nuevas generaciones de emprendedores, este caso sirve como ejemplo de cómo un producto cotidiano puede transformarse en un motor de crecimiento empresarial si se encuentra el equilibrio adecuado entre precio, calidad y experiencia de consumo.