Estos son los abusos laborales más frecuentes en las empresas, según un experto laboralista
El trabajo ocupa una parte central de nuestras vidas. No solo organiza nuestros horarios, también condiciona nuestro estado de ánimo, nuestras relaciones y, en muchos casos, nuestra identidad. Nos han enseñado a medir el valor personal en función de la productividad, a normalizar jornadas interminables y a aplaudir el agotamiento como si fuera una medalla al esfuerzo.
Pero trabajar no debería significar renunciar a la salud, al descanso ni a la vida fuera de la oficina. Poner límites no es falta de compromiso, es una forma de respeto propio. Aprender a decir "hasta aquí", desconectar cuando termina la jornada y rechazar la explotación disfrazada de oportunidad es esencial para no convertir el trabajo en el centro absoluto de nuestra existencia. Porque vivir no es solo producir, y ningún empleo debería costarnos el bienestar.
La importancia de poner límites
En ocasiones, sentimos que nuestros jefes nos están haciendo un favor por contratarnos y darnos trabajo, pero la realidad es que lo que producimos en él genera normalmente más beneficios para la empresa que el coste de nuestra nómina. Por eso es importante saber poner límites y conocer la ley para evitar que nuestros superiores se aprovechen de nuestra inexperiencia o falta de conocimiento.
La cuenta de TikTok sobre derecho laboral, (@laboral_tips), ha publicado un vídeo en el que explica algunas acciones muy comunes realizadas en las empresas y que, en sus palabras, son un engaño, y dichas acciones son:
- Hacer horas de más sin pagártelas: "Las horas extras son voluntarias, pero además, todo el que las hace tiene que recibir una retribución. Si no te pagan más, no las hagas. No cedas a pesar de las amenazas de tu jefe". Ahí es donde entra la segunda acción más común en la oficina.
- Recibir amenazas de tu jefe: aunque es más frecuente de lo que querríamos, la realidad es que es completamente ilegal que tu superior te amenace con despedirte si no cumples con una pauta que no está estipulada en tu contrato, como puede ser trabajar horas extra sin cobrarlas. "En caso de despido, sería completamente nulo".
- Cambios de horario con muy poca antelación: esta también es muy frecuente. El experto explica que para recibir un cambio de horario legal, debe ser avisado con una antelación mínima de cinco días según el Estatuto de los Trabajadores.
- Alargar la jornada o hacer cambios: si te dicen que te vayas antes por falta de trabajo o por una reestructuración, no tienen derecho a reclamarte esas horas. "Si te dicen que hagas menos horas no pueden reclamártelas porque es una casa no imputable a ti por lo que no se tiene que devolver", afirma. "Si llegas a un acuerdo, es otro tema, pero en principio no es legal", sentencia.
- Que te avisen de tus vacaciones con muy poca antelación. Esto es muy común cuando la empresa no lleva un seguimiento estricto de las libranzas y vacaciones de sus empleados. Como en muchas ocasiones deben cogerse antes de un plazo determinado, es muy habitual que tu superior te avise de esos días que debes cogerte con muy poco margen, casi imponiéndote cuándo debes descansar. Esto es ilegal porque, según explica el protagonista del vídeo, deben informarte de tus vacaciones con una antelación mínima de dos meses. "Si reclamas a un juez que no te han avisado con suficiente antelación, aparte de disfrutarlas, te darán más días que te corresponden por no haber cumplido con el plazo", asegura.
- Fichaje falso: este, además de ser ilegal, supone una sanción de hasta 7.500 euros si te pilla la inspección de trabajo, asegura. "Si sucede esto, debes poner una denuncia pero además acreditar que es falso", explica.
Qué hacer si ocurre alguna de estas cosas en tu trabajo
Cuando en un trabajo no se cumple el convenio, el problema deja de ser personal y pasa a ser legal. Jornadas que se alargan sin compensación, salarios por debajo de lo establecido, descansos inexistentes o funciones que no corresponden al puesto no son “lo normal”, son incumplimientos. Ante estas situaciones, es importante informarse, revisar el convenio aplicable, guardar pruebas y, si es necesario, acudir a representantes sindicales o a la inspección de trabajo. Defender tus derechos no es crear conflicto: es evitar que la explotación se normalice y se perpetúe.