Investigadores descubren una hormiga de 40 millones de años dentro de un ámbar de la colección de Goethe
Investigadores descubrieron un fósil de hormiga de aproximadamente 40 millones de años oculto en un fragmento de ámbar que perteneció a Johann Wolfgang von Goethe. El animal no era visible a simple vista y solo pudo identificarse gracias a modernas técnicas de imagen.
“La hormiga pertenece a la especie extinta Ctenobethylus goepperti, una de las más comunes en el ámbar báltico”, explicó Bernhard Bock, del Museo Filético de la Universidad de Jena. “Sin embargo, su excepcional estado de conservación nos permitió describirla con un nivel de detalle nunca antes alcanzado y obtener nueva información sobre la especie y sus parientes evolutivos”, agregó.
Una hormiga en el interior de un ámbar
Por primera vez, los científicos lograron observar el interior de una hormiga de este tipo y visualizar con precisión las estructuras de su cabeza y tórax. El análisis dio lugar a modelos tridimensionales interactivos que muestran su anatomía con gran detalle.
“Los resultados confirman el enorme valor de las colecciones históricas. Es fascinante que una pieza vinculada al origen de esta disciplina científica siga aportando conocimiento en la actualidad”, señaló Bock. Los fragmentos de ámbar se conservan en el Museo Nacional Goethe de Weimar.
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Reconstrucción del insecto en 3D
“Hemos procesado completamente el espécimen y, con la información obtenida, creamos una reconstrucción 3D disponible en línea”, explicó Daniel Tröger, de la Universidad de Jena. “El modelo permite a investigadores de todo el mundo identificar y comparar fósiles similares”.
La colección de ámbar de Goethe, procedente de la región del Báltico y datada en el Eoceno, está compuesta por unas 40 piezas. En dos de ellas se han identificado organismos atrapados: una hormiga, un mosquito del mantillo y una mosca negra. Es probable que el propio poeta desconociera el contenido de estas cápsulas biológicas, ya que los animales son apenas perceptibles en el ámbar en bruto.
Goethe y el ámbar
El propio Johann Wolfgang von Goethe mostró poco interés por el ámbar a lo largo de su vida, salvo por sus posibles propiedades ópticas. Por ejemplo, pulió lentes a partir de la resina fosilizada del árbol para observar espectros de color específicos para su teoría de los colores.
Aunque la investigación sistemática sobre el material y los fósiles que contiene comenzó a mediados del siglo XVIII, y en su biblioteca también se pueden encontrar publicaciones científicas tempranas, la importancia de estos estudios para sus propios campos de interés aún no era previsible.
"Goethe es considerado el fundador de la morfología y probablemente estaría encantado de ver cómo pudimos obtener valiosos conocimientos en este campo utilizando métodos completamente nuevos", afirma Bock. "Al mismo tiempo, los resultados demuestran el valor de estas colecciones históricas. Es realmente fascinante que un objeto proveniente de su mano y de su época —cuando esta ciencia apenas comenzaba— pueda enriquecernos tanto hoy en día"