Los Tercios resurgen en Valladolid: el origen castellano del ejército que cambió la guerra europea
Valladolid revivió el pasado sábado la memoria de los Tercios españoles, el primer ejército profesional moderno de Europa, con un ambicioso programa de actividades que culminó en una recreación militar en la plaza de San Pablo. El acto, organizado por la Asociación Cultural Conde Pedro Ansúrez con el respaldo de la Fundación Municipal de Cultura, reunió a centenares de vecinos y aficionados a la historia militar.
El recuerdo no es casual. La ciudad mantiene un vínculo directo con el nacimiento y desarrollo de estas unidades que sostuvieron militarmente al Imperio español durante más de un siglo. Aquí residió de forma habitual Carlos V, el monarca que en 1536 ordenó la creación formal de los Tercios, y aquí nació Felipe II, quien consolidó su estructura y empleo estratégico.
¿Por qué los Tercios nacen en Castilla?
Del ejército feudal a la guerra profesional
La clave de su éxito estuvo en su concepción. A diferencia de los ejércitos medievales, reclutados de forma temporal, los Tercios fueron diseñados como una fuerza permanente, profesional y dependiente directamente de la Corona. El grueso del reclutamiento procedía de la Corona de Castilla, un territorio que entonces se extendía de Galicia a Andalucía.
| Año de creación | 1536, por orden de Carlos V |
| Origen del reclutamiento | Mayoría de soldados procedentes de Castilla |
| Composición inicial | 3.000 hombres en 12 compañías |
La revolución de la pólvora
Los Tercios perfeccionaron una combinación inédita hasta entonces: armas blancas largas y armas de fuego. Picas de hasta seis metros protegían a los arcabuceros, que operaban en el interior de la formación. Aquella “malla” defensiva permitía disparar, replegarse y recargar con una disciplina desconocida para otros ejércitos europeos.
- Espingardas, arcabuces y mosquetes se incorporaron de forma sistemática.
- Los soldados portaban los llamados “doce apóstoles”, cargas individuales de pólvora preparadas.
- La recarga era lenta, pero la cohesión compensaba la cadencia.
Valladolid revive su legado militar
El sábado pasado, ese sistema volvió a representarse ante el público. En la plaza de Federico Wattenberg se instaló un campamento didáctico con talleres sobre vestimenta, vida cotidiana y armamento. Por la tarde, un desfile teatralizado condujo a los recreadores hasta la plaza de San Pablo, escenario de la recreación final de una batalla.
No fue solo espectáculo. Durante la escenificación se explicaron las cargas, la defensa en erizo y el papel simbólico de las banderas, que portaban la cruz de Borgoña. Su pérdida en combate, junto con el número de bajas, era uno de los principales indicadores para medir la victoria o la derrota.
Con estas actividades, Valladolid no solo recordó una página clave de la historia militar española. Reivindicó su papel en el origen del primer ejército moderno de Europa, una fuerza nacida en Castilla que durante más de cien años impuso respeto en los campos de batalla del continente.