Nemo acelera su despliegue: así será el satélite español que vigilará y protegerá el espacio
El Ministerio de Defensa trabaja en el desarrollo de Nemo, un nuevo satélite con funciones de vigilancia y protección que aspira a convertirse en una pieza clave de la estrategia espacial española. El proyecto, todavía en fase conceptual, nace con un objetivo claro: garantizar que los sistemas espaciales críticos de España puedan operar sin interferencias ni acciones hostiles.
La iniciativa fue mencionada por primera vez a finales de 2025 por el Jefe del Estado Mayor del Aire, que confirmó que se trata de un satélite de pequeñas dimensiones, ligero y con capacidad para posicionarse cerca de otros satélites considerados esenciales para los intereses nacionales.
Un estudio de viabilidad como punto de partida
El Mando del Espacio prevé arrancar este mismo año con un estudio de viabilidad que permita definir el alcance real del programa, sus necesidades técnicas y los recursos necesarios. El objetivo es que, una vez completado ese análisis, se inicie una primera fase de investigación y desarrollo dentro de 2026, siempre supeditada a los procesos de financiación y aprobación correspondientes.
Desde Defensa se subraya que Nemo no está concebido como un sistema ofensivo, sino como una herramienta de disuasión y protección. Su sola presencia en órbita busca dificultar acciones de escucha, interferencia o ataque contra satélites de comunicaciones, navegación u observación de la Tierra.
Dos fases para un despliegue progresivo
Primera etapa en órbita geoestacionaria
El plan de desarrollo contempla dos fases claramente diferenciadas. En la primera, se pretende colocar un satélite demostrador en órbita geoestacionaria, un entorno más estable, menos saturado y más sencillo de controlar desde tierra. Esta etapa permitirá adquirir experiencia operativa y validar los sistemas de control, maniobra y vigilancia.
Las lecciones aprendidas con este demostrador servirán para perfeccionar el diseño y los procedimientos antes de pasar a una fase plenamente operativa. El objetivo es retroalimentar el programa con datos reales de funcionamiento en el espacio.
Protección directa en órbita baja
La segunda fase supone el salto a la órbita baja, donde operan muchos de los satélites más sensibles y expuestos. Aquí, Nemo tendría la misión de proteger directamente los activos españoles, evaluando si un solo satélite es suficiente o si será necesario desplegar más unidades en función de la distancia entre ellos.
Desde el Mando del Espacio se insiste en que no se trata de llenar la órbita de satélites, sino de optimizar recursos y capacidades para cubrir los puntos realmente críticos.
Capacidad de maniobra y vigilancia continua
Uno de los elementos clave del proyecto es la capacidad de movimiento. Nemo no será un satélite estático, sino que contará con sistemas de propulsión que le permitan desplazarse con rapidez y adaptarse a distintas situaciones. Esta movilidad es esencial para responder a posibles amenazas y mantener una vigilancia constante.
Aunque no se han detallado públicamente los sistemas concretos de intervención, sí se ha confirmado que el diseño prioriza la flexibilidad, la precisión en el posicionamiento y la capacidad de observación cercana.
Un proyecto alineado con Europa
España no es el único país que trabaja en este tipo de capacidades, aunque sí destaca por emplear el concepto de “policía espacial” para definirlas. El enfoque español pasa por coordinarse con otros socios europeos y aliados, compartiendo información y reforzando una visión colectiva de la seguridad en el espacio.
El programa Nemo se enmarca, además, en la contribución española al futuro Escudo Espacial Europeo, una iniciativa destinada a coordinar medios de vigilancia, alerta y protección en el entorno orbital.
La importancia del conocimiento del dominio espacial
El desarrollo de Nemo está estrechamente ligado al concepto de Space Domain Awareness, entendido como la capacidad de conocer en todo momento qué ocurre en el espacio, quién opera en él y con qué medios. Este conocimiento resulta esencial para tomar decisiones fundamentadas y atribuir posibles acciones hostiles.
En un entorno donde las interferencias electromagnéticas, las maniobras encubiertas y la congestión orbital son cada vez más habituales, disponer de sistemas propios de vigilancia se considera una cuestión estratégica.
Nemo representa, en este contexto, un paso decisivo para que España pueda defender sus derechos legítimos en el espacio y asegurar la continuidad de servicios esenciales tanto civiles como militares en un dominio que ya es tan crítico como la tierra, el mar o el aire.