El cáncer de pulmón utiliza la falta de glucosa para fortalecerse: un estudio identifica la proteína que activa su capacidad de adaptación
Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell) ha descubierto que el cáncer de pulmón utiliza la falta de glucosa para fortalecerse. En concreto, las células tumorales responden liberando proteína LIF, que aumenta la agresividad y la capacidad de invasión tumoral, ha informado este viernes el Idibell en un comunicado.
El trabajo, publicado en la revista Nature Metabolism, sugiere que LIF podría ser una buena diana contra este tipo de cáncer. En este sentido, si el tumor la libera en situaciones de estrés como mecanismo de supervivencia, sin ella es «muy probable» que tenga menos capacidad de adaptación.
En esa línea, además de identificar LIF como responsable de la adaptabilidad del tumor, la investigación sugiere una forma de bloquearla: según ha observado el equipo, la suplementación con manosa -un tipo de azúcar- podría prevenir su liberación al suplir la falta de glucosa, si bien es una hipótesis todavía por corroborar.
«Puerta esperanzadora» para el tratamiento
La glucosa es el combustible principal de las células: el organismo trabaja constantemente para asegurar su aportación regular a todas las células del cuerpo, manteniendo los niveles dentro de unos rangos aceptables para que todo funcione con normalidad.
Cuando falta glucosa, los tejidos y las células individuales reaccionan y ponen en marcha varios mecanismos para compensarlo, aumentando, por ejemplo, el riego sanguíneo para tener mayor aportación de nutrientes. Las células tumorales funcionan igual: cuando se encuentran en estrés metablólico, como es la falta de glucosa o oxígeno, se defienden y el tejido cambia a un estado más adaptable y agresivo para sobrevivir.
Los investigadores observaron modelos de cáncer de pulmón que habían sometido a deficiencia de glucosa e identificaron, como una de las más secretadas, la proteína LIF, que en el cuerpo sano interviene durante el desarrollo embrionario, generando un ambiente inmunosupresor y estimulando la proliferación celular.
Para ayudar a sobrevivir al tumor, LIF estimula la creación de nuevos vasos sanguíneos para intentar restablecer la llegada de sangre y nutrientes a las células tumorales, y promover, a la vez, la colonización de otros tejidos. Además, tiene «cierto efecto inmunosupresor», frenando la defensa que el sistema inmunitario podría levantar contra el cáncer.
Haber identificado LIF como la directora de la respuesta tumoral a la falta de glucosa abre una «puerta esperanzadora» para el tratamiento del cáncer de pulmón. Según han comprobado los investigadores, sin LIF se promueve un ambiente antitumoral en que se frena el crecimiento del tumor y la creación de nuevos vasos sanguíneos para alimentarlo, lo que señala la proteína como una «diana potencial» contra el cáncer de pulmón.