El todo o nada
Si de dramatismo podemos hablar en la actual postemporada de la pelota cubana, debemos remitirnos—por obligación—, al sexto juego que protagonizaron los Leopardos y los Leñadores.
Ningún juego en los cuartos de final había cruzado la frontera del noveno capítulo al persistir el empate en la pizarra. Pero toda regla tiene su excepción, y tuneros y villaclareños se enfrascaron en romper las tónicas.
Sin embargo, uno de los dos debía llevarse el pleito: Las Tunas, por aferrarse al sorbo de vida que le quedaba, en cambio Villa Clara, quería terminar un play off casi impecable que lideraba 3-2.
Pero no por gusto los Leñadores son los dobles campeones nacionales consecutivos, no por gusto poseen el elenco más estable del último quinquenio. Y en su propio bosque, el estadio Julio Antonio Mella, las cosas —siempre han afirmado—, les salen como desean. Lo llaman su «bosque encantado» y, ciertamente, lo es.
Este miércoles sacaron un juego cerrado y disputado hasta el último out. La victoria sobre los Leopardos de 5-4 así lo demuestra, con la cual forzaron para hoy el definitivo séptimo partido de ese play off.
Aún bajo una doble presión los locales tuneros fueron a consumir la última oportunidad ofensiva —tentativamente la última de la campaña—, con dos carreras abajo en el marcador. Su público, que parecía enmudecido con la previa reacción de los Leopardos, vivió de cerca la valía de sus «venerados» peloteros.
En esa decisiva 10ma. entrada, los muchachos bajo la égida de Abeyci Pantoja concretaron las tres anotaciones para una frenética remontada. A la ofensiva el crédito se lo llevaron, a esa altura, el completo Yunieski Larduet y Yudier Rondon, quienes conectaron sendos indiscutibles con igual cantidad de compañeros en las almohadillas.
Desde el montículo, el zurdo Eliander Bravo volvió a tener una apertura de alto vuelo, en la que solo permitió en cinco capítulos de actuación una anotación limpia y regaló dos bases.
A su rescate vino Keniel Ferraz para encargarse del resto del partido, mostrando una estabilidad y control impecable en sus lances que le bastó para anotarse el éxito. Fíjense si fue así que no otorgó boletos en cinco episodios, y le fabricaron una carrera limpia.
Hoy ya no quedará chance para mañana. Es el todo o nada para Villa Clara y Las Tunas. Quien gane se lleva el ansiado pase a la semifinal del torneo, y el que se doblegue regresa a casa. Tres equipos esperan expectantes por ese desenlace.