La mitad de los Renault en España vienen de aquí: el dato que impulsa su éxito
Según datos de ventas oficiales y análisis industriales, los modelos fabricados en España (principalmente en las plantas de Valladolid y Palencia) representaron el 55 % de los vehículos Renault vendidos en España en 2025. Es decir, más de la mitad de los Renault que circulan por carreteras españolas provienen de producción local.
El rugido de cadenas de montaje, chorro de pistolas de aire sobre carrocerías recién pintadas y el olor cálido a aceite de motor son escenas cotidianas en estas plantas. Pero fuera de la fábrica, esos coches —desde compactos hasta SUV familiares— se traducen en cifras comerciales que apuntalan la posición de Renault en el mercado español.
Ficha rápida de la producción local
| Planta | Modelos principales | Especialización | Rol en ventas | |
|---|---|---|---|---|
| Valladolid | Captur, Symbioz | SUV y tecnologías híbridas | 55 % de ventas | |
| Palencia | Austral, Espace, Rafale | Híbridos y SUV grandes | 55 % de ventas |
Cómo se traduce la producción en ventas
El récord de ventas de Renault en España en 2025 –con cerca de 105.989 unidades y una cuota de mercado del 7,9 %— no es casualidad. La cercanía de la producción ayuda a cumplir plazos de entrega y adaptar versiones según la demanda local. El Renault Clio, por ejemplo, fue uno de los más vendidos con más de 26.633 unidades matriculadas en el año, un dato que refuerza la afinidad del mercado español por modelos compactos versátiles.
Este empuje comercial se ve reforzado por las variantes más eficientes y las versiones híbridas de la gama E‑Tech diseñadas para reducir consumos en ciudad —donde pueden operar en modo eléctrico hasta el 80 % del tiempo y rebajar consumos en torno a un 40 %— un paso intermedio clave antes de la electrificación total.
Palencia y Valladolid: el corazón industrial
Desde dentro, la planta de Valladolid late con ensamblaje de SUVs como el Captur y prototipos de sistemas eléctricos híbridos, mientras que Palencia centra parte de su producción en modelos familiares y SUV de mayor tamaño como Austral, Espace o el nuevo Rafale. Aquí, los operarios ajustan con precisión cada sistema híbrido, revisan el par motor y afinan la electrónica de gestión antes de que el coche salga hacia concesionarios.
Más allá de las cifras de ventas, estas líneas productivas han puesto a España en el mapa del Grupo Renault no solo como ensamblador, sino como centro cualificado de adaptación tecnológica —especialmente en hibridación— en un momento de transición energética del sector.
El impacto industrial y económico para España
La relevancia de estas instalaciones va más allá de la simple producción de vehículos. Hay un efecto multiplicador en proveedores locales, logística y servicios asociados. Contratos de mantenimiento, subcomponentes y suministros se diseminan por la región, reforzando el tejido industrial del país.
Desde una perspectiva económica, el hecho de que más de la mitad de la producción que vende Renault en España tenga origen local implica menores costes de transporte, tiempos de entrega ajustados y una mayor resiliencia frente a disrupciones globales en la cadena de suministro —un tema que ha sido crítico en la industria durante los últimos cinco años.
Reivindicaciones laborales y futuro de la producción
Este crecimiento, sin embargo, llega también acompañado de debates laborales. Sindicatos como CCOO han planteado, de cara al nuevo convenio colectivo del sector, la necesidad de recuperar poder adquisitivo, disminuir la jornada laboral y asegurar la adjudicación de nuevos productos para garantizar la continuidad y estabilidad de las plantas en España.
- Recuperación salarial según IPC real.
- Disminución de la jornada sin pérdida de salario.
- Mantenimiento del empleo y asignación de nuevas gamas.
En resumen, el “Made in Palencia y Valladolid” no es solo un sello de procedencia. Es una declaración de intenciones. Más de la mitad de los coches Renault vendidos en España hoy llevan el sello de producción local, una señal potente de que España, sus fábricas y sus trabajadores, siguen siendo piezas clave dentro de un gigantesco tablero industrial que mira al futuro con motores híbridos y cadenas de suministro más resilientes.