Djokovic se alía con la suerte: Musetti se retira por lesión en los cuartos de Australia cuando ganaba con claridad
Lorenzo Musetti pegó un ganador de derecha para llevarse el segundo set. Iba ganando 6-4 y 6-3 a Novak Djokovic, el diez veces campeón en el Open de Australia, triunfador en 24 Grand Slams, el hombre récord en la historia del tenis. Era posiblemente uno de los partidos de su vida, pero no lo celebró. Algo estaba mal en su cuerpo y en el tercer juego del tercer set al correr a por una bola, se paró e hizo públicos esos problemas. Pidió la atención médica, fue tratado en la zona del muslo, del abductor o del pubis derechos, tapada la zona con una toalla, y poco después se retiró, con 6-4, 6-3 y 1-3. Un drama para el italiano de 23 años, para el número cinco del mundo, que lo estaba bordando.
“Es tu cuerpo, yo te voy a apoyar en lo que decidas”, le decía Josep Perlas, el entrenador español, a Musetti. Han empezado esta campaña juntos y de momento el resultado estaba siendo brillante, pero el tenista sabía que no iba a poder aguantar, no podía correr ni moverse y no quedaba un juego o dos, era un set casi entero. Intentó jugar a tiros, pero así es imposible. El problema era su cuerpo, no el rival. No alargó la agonía y fue a dar la mano a Nole, al que explicó lo que le sucedía.
Djokovic también estaba tocado por una enorme ampolla en un pie, pero no quiso ponerlo como excusa en la entrevista posterior al encuentro. “No sé qué decir”, aseguraba el serbio ante la situación. “Él mereció ganar. Espero que se recupere pronto”, añadió.
El partido lo empezó Novak con un break, pero no tardó en deshincharse. El juego de su rival comenzó a hacerle daño. La variedad de Musetti le complicó de verdad la vida. Con el revés a una mano, que en los tiempos en los que corren es símbolo de una pequeña debilidad, combinaba los tiros más potentes con el cortado, paraba el ritmo y Djokovic se hacía un lío y fallaba. Cometía demasiados errores que no suele y por momentos incluso le faltaba energía. Se destensaba a la hora de hacer una dejada, y la pelota se quedaba en la red; o la derecha se iba al pasillo... Era raro, pero parecía por momentos que se rendía a su destino. Ni siquiera recurrió a sus gritos o a los líos con el público, que en ocasiones le reactivan cuando parece perdido.
“Gracias a dios puedo volver a jugar el viernes”, dijo. Se enfrentará en semifinales al ganador del Sinner contra Shelton. Está siendo un Open de Australia extraño para él. Los octavos de final no los tuvo que jugar porque Mensik se retiró antes de empezar. Musetti lo hizo cuando tenía mucha ventaja. Sea como sea, Novak sigue en la pelea por su Grand Slam número 25.