Bitcoin revive una señal de 2022 que vuelve a inquietar al mercado cripto en pleno inicio de 2026
El comportamiento reciente de Bitcoin ha despertado nuevas alertas en el mercado cripto. Tras cerrar 2025 con un máximo relevante, la principal criptomoneda ha encadenado varias semanas de debilidad que han devuelto al primer plano un patrón técnico observado por última vez en 2022. El análisis se apoya en datos públicos de mercado y en la lectura de gráficos ampliamente utilizados por operadores profesionales, como los que pueden consultarse en plataformas oficiales de seguimiento de precios y volúmenes.
Un patrón fractal que vuelve a aparecer en el gráfico diario
El patrón identificado se basa en un fractal, una figura en la que la acción del precio actual replica, con sorprendente similitud, una secuencia pasada. En este caso, la estructura que precedió a la gran corrección de 2022 vuelve a encajar con el ritmo, la volatilidad y la secuencia de máximos y mínimos que Bitcoin ha dibujado desde octubre de 2025.
Desde ese máximo, el precio ha llegado a retroceder cerca de un 30 %, entrando en una fase de consolidación inestable. Este comportamiento recuerda a las primeras etapas del mercado bajista de 2022, cuando el activo todavía no había completado todos los test técnicos clave.
La diferencia técnica que aún mantiene el suspense
Existe, sin embargo, un matiz relevante. En 2022, Bitcoin ya había probado la media móvil de 50 semanas y la media de 200 días en el momento equivalente del ciclo. En la estructura actual, el precio cotiza por debajo de esos niveles, pero todavía no los ha testeado de forma directa. Este detalle sugiere que la figura podría no estar completa y que el mercado aún podría desarrollar un movimiento adicional antes de definir tendencia.
Qué anticipa el fractal sobre el próximo movimiento del precio
La proyección del fractal muestra un escenario que, a corto plazo, no es necesariamente negativo. Según esta lectura técnica, Bitcoin podría desarrollar un último tramo alcista durante las próximas semanas, replicando el rebote observado en 2022 antes de la fase correctiva más profunda.
En aquel ciclo, el precio logró recuperar niveles relevantes, solo para encontrar una resistencia sólida en medias móviles de largo plazo. El paralelismo temporal refuerza esta hipótesis: el máximo de 2022 y el máximo de octubre de 2025 guardan una alineación que deja un margen aproximado de un mes para este posible impulso.
Los niveles clave que vigila el mercado
La zona de los 100.000 dólares emerge como referencia psicológica y técnica. El fractal sugiere que Bitcoin podría volver a situarse en ese entorno durante febrero de 2026, siempre que se mantenga un soporte crítico en el área de los 83.000 dólares. Perder ese nivel invalidaría la hipótesis alcista de corto plazo.
Por debajo, el soporte de medio plazo se localiza en torno a los 80.595 dólares, una zona donde históricamente se ha concentrado volumen y que actúa como referencia para muchos sistemas de trading.
Indicadores técnicos: señales mixtas en el corto plazo
El análisis de indicadores no ofrece una lectura unívoca. Bitcoin abre la última sesión analizada en la zona de los 89.500 dólares, con la media móvil de 70 periodos situada por encima de las últimas velas, lo que limita el impulso alcista inmediato.
El RSI se mantiene plano en torno a los 43 puntos, reflejando ausencia de sobrecompra y falta de presión compradora clara. Por su parte, el MACD muestra la línea rápida apenas por encima del nivel cero, una señal de indecisión que suele anticipar movimientos más amplios.
La lectura a medio plazo vuelve a generar cautela
Aunque el escenario inmediato contempla un posible rebote, la implicación más amplia del fractal de 2022 es bajista en el medio plazo. En aquel ciclo, el rechazo en la media móvil de 50 semanas dio paso a una caída prolongada que terminó arrastrando el precio muy por debajo de los niveles previos.
Si el patrón se repitiera con fidelidad, Bitcoin podría enfrentarse a una nueva fase correctiva tras un rebote limitado, con proyecciones que apuntan a la zona de los 71.500 dólares como posible objetivo posterior.
Por qué los fractales no son una garantía absoluta
Los fractales son herramientas de análisis basadas en la repetición de comportamientos humanos en los mercados. Funcionan como guías probabilísticas, no como certezas. El propio historial de Bitcoin demuestra que, aunque el precio suele rimar con ciclos anteriores, rara vez los reproduce de forma exacta.
Factores macroeconómicos, decisiones regulatorias y cambios en la liquidez global pueden alterar cualquier proyección técnica. Por ello, los analistas insisten en combinar estas figuras con una gestión del riesgo estricta y con el seguimiento de niveles clave.
En este contexto, la reaparición del patrón de 2022 en Bitcoin vuelve a colocar al mercado ante un escenario delicado: un posible último impulso alcista que podría preceder a una fase de mayor corrección, siempre condicionada a que los soportes actuales sigan en pie.