Francia prohíbe el acceso a las redes sociales a los menores
Pocas cosas generan grandes consensos en estos momentos en Francia, pero la ley que busca prohibir el uso de redes sociales a menores de quince años es una especie de excepción a la regla. La Asamblea Nacional acaba de aprobar con una amplia mayoría que va desde la ultraderecha hasta los comunistas el artículo central del proyecto impulsado por el Gobierno que preside Emmanuel Macron, quien lleva tiempo involucrado en lo que él mismo considera como una lacra social para los más jóvenes.
«El acceso a un servicio de red social en línea proporcionado por una plataforma en línea está prohibido a los menores de 15 años», reza el artículo 1 de la ley que ahora deberá pasar al Senado, donde se da por hecha la tramitación.
El objetivo es que esté ya en vigor para el comienzo del próximo curso escolar, el 1 de septiembre. Quedarían fuera de ella las plataformas de servicios de mensajería como Whatsapp. La ley deberá, además, ser conforme al reglamento de servicios digitales de la Unión Europea, para no sufrir la misma suerte que otra de 2023 que buscaba instaurar la mayoría digital en los 15 años pero que no llegó a aplicarse al entrar en conflicto con dicho reglamento.
A la espera de que lleguen esos próximos pasos legislativos, el presidente Macron ya ha celebrado a través de redes sociales la decisión de la cámara como «un paso importante», que cumple con «lo que recomiendan los científicos y lo que exigen abrumadoramente los franceses».
El texto aprobado incluye una enmienda que estipula que los proveedores de redes sociales «deben garantizar que los menores no estén expuestos a una presión comercial excesiva», y prohíbe la promoción de productos o servicios que puedan perjudicar su salud física o mental en redes sociales diseñadas para ellos.
En el punto de mira de la ponente del texto, la diputada centrista Laure Miller, está en concreto TikTok ya que, según se detalla en la exposición de motivos de ley, «puede tener un efecto perjudicial sobre la salud mental, especialmente la de los más jóvenes, cuyo cerebro aún está en pleno desarrollo y que tienen una menor capacidad de distanciamiento crítico, al encerrar a los usuarios en espirales de contenidos violentos, impactantes, que promueven desde la automutilación hasta el suicidio».
El sistema de verificación de edad queda por definir, pero podría pasar por un «tercero de confianza», que no sería «ni el Estado ni las plataformas de redes sociales», y podría consistir en un proceso de reconocimiento facial o de descarga de documentos de identidad, según los firmantes del texto.
El proyecto de ley fue escrito varias veces, después de que el Consejo de Estado, la mayor jurisdicción en materia de derecho administrativo en Francia, emitiera un dictamen crítico sobre la versión inicial. La principal dificultad radica en la obligación de cumplir con la legislación europea, más concretamente con su Reglamento sobre Servicios Digitales. Desde el año pasado, nuevas directrices emitidas por parte de la Comisión Europea han allanado el camino para regular, en la legislación de los países miembros, el acceso a las redes sociales por parte de las personas menores de edad.
Para impulsar el texto, el Ejecutivo francés se está apoyando en informes sanitarios que ponen de manifiesto el daño psicológico que las redes sociales pueden provocar en los menores. Las plataformas de redes sociales como TikTok, Snapchat e Instagram están perjudicando gravemente la salud mental de los adolescentes, según un informe publicado a principios de este año por la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral.
Riesgos registrados
Entre los riesgos registrados por la entidad se encuentran el acoso en línea, la comparación permanente, la exposición a contenidos violentos, la adicción a pantallas, el deterioro del sueño y otras afectaciones relativas a la salud mental de los jóvenes.
Si se aprueba el texto de manera definitiva, Francia se convertiría en el segundo país del mundo en tener este tipo de legislación, después de Australia, que prohibió el uso de las redes a los menores de 16 años a principios del pasado mes de diciembre. En el caso francés, «las plataformas que incumplan la prohibición podrían enfrentarse a sanciones que podrían ascender hasta el 6 por ciento de su volumen de negocios», según ha puntualizado la diputada ponente Laure Miller.