"Papi" Asfura toma el poder en Honduras como el mejor amigo de Trump en Centroamérica
Tito Asfura toma posesión este martes como nuevo presidente de Honduras abriendo una nueva época en el país centroamericano marcada por el conservadurismo, la vuelta al orden y la alianza con los Estados Unidos de Donald Trump. Conocido popularmente como "Papi", el nuevo mandatario ha cimentado su proyecto político en la seguridad, prometiendo mano dura contra la criminalidad, estímulos a la inversión privada y un enfoque pragmático en política exterior muy alejado de su antecesora, la izquierdista Xiomara Castro.
Descendiente de palestinos cristianos que emigraron a Centroamérica durante el conflicto árabe-israelí de la década de 1940, Asfura ganó las reñidas elecciones en noviembre pasado con el 40,26% frente de los votos frente a Salvador Nasralla (39,54%) en medio de trifulcas sobre un posible pucherazo electoral y las amenazas de Trump, quien prometió ayudar al país solo si ganaba su candidato, al que calificó como "el único amigo de la libertad".
Asfura, que fue empresario de la construcción antes de entrar en política, tiene varios puntos negros en su trayectoria. En 2020 se enfrentó a acusaciones de malversación y su nombre apareció en los Papeles de Pandora en 2021, aunque fue exonerado de cualquier irregularidad por un tribunal. Tampoco se ha podido quitar las sombras de sospecha por el legado presidencial de su partido entre 2014 y 2022, cuando Juan Orlando Hernández gobernó dejando un reguero de escándalos de corrupción, acusaciones de autoritarismo y narcotráfico. De hecho, el ex presidente fue condenado por tráfico de drogas en Estados Unidos, donde cumplía condena hasta que Trump le indultó en plena campaña electoral hondureña el pasado noviembre.
Como alcalde de Tegucigalpa (2014-2022), Asfura enfrentó críticas de sectores que consideran que las ZEDEs que su partido apoyó suponen una cesión de la soberanía nacional para favorecer a las multinacionales estadounidenses. Las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico son territorios especiales con autonomía administrativa, fiscal y legal, creadas para atraer inversión extranjera y generar empleo pero sin pagar impuestos a la Hacienda hondureña.
La cercanía de Asfura con EEUU se escenificó hace unos días cuando Asfura fue recibido por el secretario de Estado Marco Rubio, quien mostró su satisfacción por "el compromiso del presidente electo de profundizar la alianza entre Estados Unidos y Honduras para promover las prioridades compartidas en nuestra región, incluyendo los esfuerzos para dar estabilidad a Venezuela". También hablaron sobre la importancia de combatir la delincuencia transnacional, fortalecer la seguridad regional, atraer nuevas oportunidades de inversión y poner fin a la inmigración ilegal.
Con la victoria del conocido como "hombre de las botas", EEUU respira aliado tras ver cómo el progresismo queda desterrado del país centroamericano. La victoria de Asfura puso punto y final al proyecto progresista de la presidenta Xiomara Castro, esposa del ex presidente Manuel Zelaya, que había sido víctima de un golpe en 2008 por su apoyo a Venezuela.
Los desafíos que encara el nuevo presidente son mayúsculos de puertas adentro: altos niveles de pobreza, una enorme desigualdad estructural, la violencia de las bandas vinculada al trasiego de droga y una economía muy vulnerable a los vaivenes externos. Los analistas creen que su victoria por la mínima frente a Nasralla cuestionará su mandato, al igual que la condena a Juan Orlando Hernández por narcotráfico y la herencia de un país hambriento de de justicia, paz, y prosperidad.