Mapa de la vivienda en Europa: los países con más propietarios y dónde se vive más de alquiler
Ser dueño de tu propia casa parece ser un sueño cada vez es más difícil cumplir. La vivienda aumenta de precio en Europa entera (un 53 % de media en la última década), pero los salarios no suben con la misma rapidez. Según los datos de distribución de la población por situación de tenencia de Eurostat, el 68 % de los ciudadanos europeos residen en una vivienda de su propiedad y curiosamente, muy por debajo de la media se encuentra Alemania, con un 47 %.
Aun así, hay casos de éxito, incluso donde no lo podemos imaginar. Por ejemplo, más del 90 % de los rumanos y húngaros poseen su vivienda, de acuerdo con datos del 2024. El detalle vislumbra en contraposición con los países con mayor porcentaje de personas de alquiler, entre los que estaría Alemania, (53 %), Austria (45,5 %), Dinamarca (39,1 %), Francia (38,8) y Luxemburgo (36 %) o echando un ojo fuera del bloque comunitario, Suiza con un 58 %.
Por qué hay más propietarios en Europa del Este
La tendencia es clara, la propiedad es más común en Europa del Este que en Europa Occidental. Sin embargo, esto no refleja necesariamente la calidad de vida de quienes viven allí. Una de las posibles explicaciones para esta disparidad es la disponibilidad de la vivienda y por añadidura su precio. En Alemania y Suiza, el coste de la vivienda es relativamente alto, lo que dificulta la compra de una casa.
A esto hay que sumarle la prevalencia de la vivienda social, es decir, en países donde esta modalidad es usual, como Austria o Países Bajos, los inquilinos suelen alojarse en pisos públicos, empujando las tasas de propiedad de vivienda hacia abajo. España por su parte se encuentra en el medio, casi 3 de cada cuatro hogares son en propiedad, unque este porcentaje se ha reducido en casi dos puntos porcentuales desde 2022.
La vivienda en propiedad en España
Desde la década de 1950 comenzó a consolidarse una de las señas de la sociedad española, la preferencia por la vivienda en propiedad. En 1950, solo el 45,9 % de la población era propietaria de su casa, una cifra comprensible en un país que aún arrastraba las consecuencias de la Guerra Civil. Diez años después, el porcentaje había aumentado hasta el 51,9 %, y en 1970 alcanzaba ya el 63,4 %.
Esta tendencia continuó durante las décadas siguientes, impulsada por el desarrollo urbano, el acceso al crédito y las políticas favorables a la compra. A finales del siglo XX, la vivienda en propiedad se convirtió en el modelo dominante. De hecho, en 1999, cerca del 86 % de los españoles vivía en una casa propia, el máximo histórico registrado. Comprar una vivienda se consolidó como una prioridad y una forma de ahorro a largo plazo.
Sin embargo, a partir de ese momento comenzó un cambio progresivo. El encarecimiento del mercado inmobiliario, la precariedad laboral y las dificultades para acceder a hipotecas provocaron un descenso sostenido del porcentaje de propietarios. En 2024, la cifra había caído hasta el 73,7 %, el nivel más bajo en décadas.