Polémica en Francia: la alta velocidad incorporará trenes con "vagones libres de niños"
La SNCF, la compañía ferroviaria estatal francesa, ha estrenado una nueva modalidad de viaje que ha generado un fuerte debate social: una sección de primera clase en la que no se permite reservar billetes para niños menores de 12 años.
La opción, lanzada el 8 de enero bajo el nombre Óptima Plus, está pensada para viajeros que buscan un trayecto “tranquilo” y orientado al trabajo, especialmente en los trenes TGV que unen París y Lyon.
La iniciativa pretende ofrecer un entorno silencioso para quienes viajan leyendo, trabajando o descansando, y forma parte de una oferta premium con asistencia personalizada y mayor flexibilidad.
Francia discute dónde y cómo deben estar los niños en la vida pública
Según la descripción del billete, “para garantizar el máximo confort, no se permiten niños”. La reacción no tardó en llegar. En redes sociales y en pódcasts especializados se acusó a la empresa de abrazar una tendencia “sin niños”, más habitual en hoteles o vuelos que en servicios públicos. Para algunos, el mensaje implícito es que el confort del adulto depende de la ausencia del niño.
El debate se amplificó al cruzarse con un tema sensible en Francia: la natalidad estancada y el apoyo a las familias. Varios usuarios señalaron la contradicción entre pedir más nacimientos y, al mismo tiempo, restringir la presencia infantil en espacios compartidos.
Para el economista Maxime Sbaihi, la escasez de niños está generando una menor tolerancia hacia ellos, mientras que la comisionada de infancia, Sarah El Haïry, consideró “chocante” sugerir que el confort adulto depende de excluirlos. La polémica creció además al conocerse que en esa misma zona del tren sí se admiten mascotas previo pago.
Ante la polémica, la SNCF insistió en que la medida solo afecta a una pequeña parte de los asientos: el 8% entre semana y ninguno los fines de semana. La empresa aseguró que “los niños son bienvenidos” y recordó que ofrece servicios específicos para ellos, como tarifas familiares y acompañamiento en viajes.
El caso francés se suma a un fenómeno creciente en el turismo: hoteles “solo adultos”, vuelos silenciosos, áreas de descanso sin niños o servicios diseñados para garantizar tranquilidad a quienes pagan por ello. Por ahora, la SNCF mantendrá la prueba piloto mientras el país debate si la cuestión es el ruido, el confort… o la convivencia.