El país de los indecisos
A una semana de las elecciones nacionales, el dato más relevante de la encuesta más reciente del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo), de la Universidad Nacional, publicada el 22 de enero, no está en quién encabeza la intención de voto, sino en quiénes aún no han tomado una decisión.
Según esta medición, cerca de un tercio del electorado permanece indeciso. Pero lejos de ser un grupo homogéneo o aleatorio, la encuesta revela un perfil muy claro de esa indecisión.
La incertidumbre electoral es marcadamente generacional. Entre las personas jóvenes de 18 a 34 años, el 42% aún no sabe por quién votar, una proporción significativamente mayor que entre quienes tienen 50 años o más, donde la indecisión baja a 30%.
Este patrón resulta especialmente relevante si se considera que el abstencionismo en 2022 rondó el 40% y que la encuesta también muestra menor certeza de participación, precisamente, entre los grupos más jóvenes. La combinación de juventud, indecisión y dudas sobre asistir a las urnas constituye un factor de riesgo para la participación democrática.
La educación introduce un segundo eje de análisis. La indecisión promedia 40% entre quienes tienen secundaria o menos, pero cae a la mitad (20%) entre quienes cuentan con educación universitaria. Esto sugiere que la indecisión no responde únicamente a la apatía, sino también a dificultades para procesar la oferta política, identificar diferencias sustantivas o encontrar propuestas que dialoguen con sus realidades.
El componente socioeconómico refuerza esta lectura. Entre quienes perciben su condición económica como muy baja, la indecisión llega al 46%, y se mantiene elevada en los niveles bajos. El perfil agregado de las personas indecisas confirma esta concentración en sectores que no se sienten plenamente representados ni beneficiados por el rumbo económico reciente.
El retrato final es contundente: seis de cada diez personas indecisas son mujeres, predominan los jóvenes, los niveles educativos bajos y hogares con mayor inseguridad económica. No se trata de un electorado marginal, sino del segmento que puede definir el resultado.
Más aún, la propia encuesta indica que una cuarta parte del electorado decide su voto en la última semana o incluso el mismo día de la elección. En ese contexto, la elección no se resolverá por consolidar apoyos ya definidos, sino por la capacidad de interpelar a este amplio y diverso país de los indecisos. A una semana de las urnas, esa es la verdadera disputa en juego.
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Andrés Fernández Arauz es economista.