La Justicia devuelve a José María Pemán el honor que le quitó el Ayuntamiento de Cádiz
En 2021, el Pleno del Ayuntamiento de Cádiz aprobaba revocar las distinciones concedidas por el Consistorio entre los años 1936 y 1975 a quince personas relacionadas con el franquismo, entre ellas el de Hijo Predilecto a José María Pemán (concedida en agosto de 1955), “para dar cumplimiento a las leyes de memoria histórica y democrática”.
Entre otros (Queipo de Llano, López-Pinto Berizo, Fernández Ladreda, Carranza Gómez...), también se le retiraba el reconocimiento de Hijo Adoptivo a título póstumo a Francisco Franco, otorgado el 20 de noviembre de 1975.
El punto de aquel día salía adelante con los votos a favor del equipo de gobierno (Adelante Cádiz) y del PSOE, la abstención de C's y del concejal no adscrito, Domingo Villero, mientras que el PP decidió ausentarse del debate y la votación.
Entonces, José María González "Kichi", alcalde, aseguraba que cuando los historiadores estudiasen un futuro las actas del Ayuntamiento se llevarían "las manos a la cabeza". Lo que no sabemos es si ahora, es él quien hace lo propio al conocer que Pemán ha recuperado su honor. Podrá regresar al callejero tras una "pionera", como la califica El Debate, "que sienta un importante precedente en la materia": el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha rectificado al consistorio gaditano, en un fallo dictado el pasado 15 de enero de 2026, en el que la Sala de lo Contencioso-Administrativo, sin entrar a juzgar la figura política o ideológica del escritor, lanza el mensaje a las administraciones de que "la memoria democrática no puede ejercerse sin rigor jurídico, ni motivación suficiente", sostiene la información.
Un cúmulo de méritos para ser Hijo Predilecto
Así, después de años de pleitos, la familia Pemán, se lleva la batalla judicial y recupera el legado intacto de su más ilustre miembro por, entre otros méritos, haber sido el primer secretario municipal.
El fallo destaca que Pemán no fue condecorado por su papel político o ideología, sino por su figura literaria literaria e intelectual, además de su condición de gaditano ilustre.
Un hecho irrebatible al que habría que sumar su contribución cultural, como se celebraba recientemente (a finales de 2025) en el CEU, donde se reivindicaron los nombres de Luis Rosales, Agustín de Foxá, Mercedes Salisachs, Álvaro Cunqueiro, Edgar Neville y José María Pemán: "Al final, los que vamos a celebrar el año Franco que propuso el Gobierno vamos a ser nosotros celebrando la literatura de entonces", ironizaba el coordinador del encuentro, Enrique García-Máiquez.
La batalla cultural de "protestar"
Abogaba así por "la batalla cultural de protestar" por "la dispensación de olvidos y premios siempre sesgada políticamente". En concreto, apuntaba que los escritores de los años de la posguerra pueden dar lecciones como la de la "responsabilidad" y la de no caer en "el frentismo y el cainismo". "Cuando los lees, incluso a los más costumbristas, se nota que han vivido la guerra, han vivido el enfrentamiento entre españoles y son conscientes de que no se puede frivolizar con el frentismo, con el cainismo. Es una literatura enraizada en el sentido común, en el sentido de nación, en el sentido de la responsabilidad, de restañar heridas, de saber que las palabras vanas no se las lleva viento, sino que crea temporales".
Así, la resolución del TSJA estima en su totalidad el recurso de apelación interpuesto por los descendientes del escritor contra la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Cádiz que sí había avalado la decisión municipal hace ahora dos años.