Del tren al Mercosur
Mi primer viaje en la antaño joya de la corona del ferrocarril español, la alta velocidad, tuvo lugar el pasado martes, cuando aún no habían pasado cuarenta horas de los trágicos sucesos en la provincia de Córdoba. Fue en un Iryo con salida de Madrid poco antes de las once y media, destino a Barcelona.
Arrancamos en hora, lo que ya es un triunfo, pero a la media hora se detuvo durante veinte minutos y llegamos a Sants «solo» con un cuarto de hora de retraso.
Caras más tensas de las habituales y una cierta preocupación cuando el tren se movía más de lo normal. Todavía no había entrado en vigor la limitación de velocidad en ciertos tramos a 160 kilómetros por hora.
La vuelta fue por la tarde, en la misma compañía, y con una empleada que actuaba como si fuera la jefa del tren (quizás hasta lo era), dando órdenes sin sentido (qué diferencia con la actuación de su compañero del tren siniestrado en Adamuz).
También salió a la hora, pero llegó a Madrid con casi tres cuartos de hora de retraso, porque ya se aplicaba la limitación de velocidad, esa que se quitó ayer por la mañana y se reintrodujo pocas horas después.
La ocupación era muy inferior a la que puede considerarse normal a esa hora y ese día de la semana y el traqueteo del tren fue el habitual en estos últimos años en la mayor parte de la alta velocidad española.
Pero, afortunadamente, llegar, llegamos a destino, a pesar de los desatinos en la gestión gubernamental durante las horas posteriores al primer accidente de la alta velocidad en nuestro país. Mi impresión a estas alturas es que, de momento, y tras el descarrilamiento, la confianza en este sistema de transporte se ha desplomado.
Puede que sea cosa de los primeros días después del sinestro.
Mercosur
Y lo que también ha sufrido un accidente importante es el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur.
Ayer, en el Parlamento Europeo triunfaron los eurodiputados partidarios de pedir la opinión del Tribunal de Justicia de la UE sobre este pacto para saber si conculca o no el derecho comunitario.
Ahora se deben pronunciar los jueces con sede en Luxemburgo. Hasta entonces, se reduce la velocidad en el proceso de ratificación (más bien se paraliza). Ya veremos, si finalmente hay votación, el resultado de la misma.