PP-Vox, bucle en Extremadura: a por otro intento con puyitas
Partido Popular y Vox, bucle en Extremadura. Los dos partidos, condenados a entenderse, empiezan de cero. Otra vez. Lo hacen con pullitas cruzadas. Después de una ruptura anunciada y desmentida por parte de la formación verde el pasado lunes, la constitución de la Asamblea del martes se saldó con desencuentro. Para los populares, la presidencia. Para Vox, una secretaría primera con sabor amargo. A «migajas», en palabras del número dos, Ignacio Garriga.
María Guardiola pretendía iniciar la legislatura con un «pacto global» ya rubricado, pero su contraparte se lo impidió con una suspensión temporal de las negociaciones. Sin previo aviso. Aquel portazo sí que sonó como un signo de interrogación. El desplante impidió a Vox quedarse con el puesto más codiciado del legislativo, la presidencia, que Guardiola estaba dispuesta a entregarle. Al final, se lo llevó el líder del PP de Badajoz. Terminada la sesión, la presidenta de la Junta en funciones anunció que se pondría en contacto con el equipo negociador de Vox y le pidió «responsabilidad» para desbloquear la situación.
Ayer, fue Santiago Abascal quien se pronunció al respecto. En un encuentro organizado por Madrid Foro Empresarial. «Nosotros no nos presentamos ni para molestar, ni para denunciar, ni para ser una fuerza política protesta; nos presentamos para gobernar», puntualizó. Por si cupiera alguna duda de que en su partido barajan renunciar a los «sillones», como él mismo llamaba a los puestos en el gobierno autonómico. «No nos presentamos para que unos señores sienten el culo en unos sillones y no cambie nada».
Palabras de las que se desprende que, a pesar de todo, su partido acabará por firmar un acuerdo en Extremadura para que sean sus dirigentes quienes sienten su culo en los «sillones». No obstante, reprochó que si su vocación «siempre es gobernar», lo es «para hacer cosas, no para vegetar». La principal queja que ha trasladado Vox de Guardiola es la falta de presupuesto para sus consejerías.
Aunque desde la primera reunión que celebraron la prensa –en particular algunas cabeceras afines a Vox– ha sido una suerte de altavoz del estado de ánimo de los negociadores, ayer Abascal pidió discreción y se negó a desvelar si han vuelto ya o siguen enfadados. «No vamos a negociar en los medios de comunicación». Finalmente, lanzó varios reproches: «El PP es un negociador flojo, salvo con nosotros».
No tardó María Guardiola en responderle. Lo hizo con un mensaje publicado en su cuenta de X. Cargado de ironía. «No hace falta ‘avisar’ de algo que está contemplado en las negociaciones iniciadas. Está en su mano entrar en el gobierno. De hecho, a principios de enero manifesté la voluntad de que Vox volviera a la Junta. Las urnas han pedido que dialoguemos. Ahora lo que debemos hacer es materializarlo con normalidad y proporcionalidad».
En su última comparecencia ante la prensa, Guardiola denunció que «lo que no se puede entender nunca es que un partido que ha quedado el tercero» –con un 17% de los votos– «negocie como si hubiese ganado las elecciones pretendiendo que se cumpla la totalidad de su programa electoral». No obstante, fuentes populares deslizan que el motivo del último desaire tuvo que ver con la tirria que Abascal le tiene a Guardiola y su afán por hacerle muy cuesta arriba su transitar hacia la investidura.
Sobre el estado actual, en el equipo de Guardiola se limitan a confirmar que han vuelto los contactos «de cara a una reunión que se celebrará próximamente».