¿Tienes rayones en tu vitrocerámica? Así se pueden eliminar en cuatro sencillos pasos
Las placas vitrocerámicas se han convertido en un elemento habitual en las cocinas modernas por su diseño elegante y su facilidad de limpieza. Sin embargo, su superficie negra y brillante tiene un punto débil: es especialmente sensible a los rayones. Basta con un pequeño descuido al mover una olla o con la presencia de partículas duras casi invisibles para que aparezcan marcas que afean el conjunto y generan dudas sobre su durabilidad.
Con el uso diario, estas señales pueden acumularse y dar la impresión de que la placa está envejeciendo antes de tiempo. La buena noticia es que, aunque no siempre es posible borrar los arañazos por completo, sí se pueden atenuar de forma notable con técnicas sencillas y seguras, sin necesidad de recurrir a productos agresivos ni a reparaciones costosas.
Por qué se raya tan fácilmente una vitrocerámica
La vitrocerámica es un material resistente al calor, pero relativamente vulnerable a la fricción. Los rayones suelen aparecer cuando se arrastran ollas o sartenes con bases irregulares, cuando hay restos de azúcar, sal o arena sobre la superficie, o incluso al colocar objetos sin revisar previamente que la placa esté completamente limpia.
También influye el mantenimiento. El uso de estropajos abrasivos, limpiadores inadecuados o paños ásperos puede generar microarañazos que, con el tiempo, se vuelven más visibles. En el caso de las placas de inducción, el problema es similar: comparten el mismo tipo de superficie y, por tanto, la misma sensibilidad.
Cuatro pasos para disimular los rayones
Aunque conviene asumir que el vidrio no se “repara” en el sentido estricto, estos cuatro pasos ayudan a mejorar considerablemente el aspecto de la placa.
1. Limpieza profunda de la superficie
Antes de actuar sobre los rayones, es fundamental eliminar cualquier resto de suciedad. Utiliza un paño suave y un limpiador específico para vitrocerámicas o agua tibia con unas gotas de detergente neutro. La superficie debe quedar completamente limpia y seca.
2. Aplicación de un limpiador especial
Los productos diseñados para vitrocerámica contienen microabrasivos muy finos. Aplica una pequeña cantidad sobre la zona rayada y extiéndela con un paño de microfibra, realizando movimientos circulares y suaves. Este pulido controlado desgasta mínimamente el material y suaviza los bordes del arañazo.
3. Pulido y retirada del producto
Tras trabajar la zona durante unos minutos, retira los restos del limpiador con agua tibia y un paño limpio. Al secar, el arañazo debería verse menos profundo, ya que la luz se refleja de forma más uniforme en la superficie.
4. Alternativa para marcas muy leves
Si el rayón es superficial, una pasta dentífrica blanca con partículas limpiadoras puede servir como solución puntual. El procedimiento es el mismo: aplicar, frotar suavemente y retirar. Este método solo es recomendable para marcas casi imperceptibles.
Cómo evitar que vuelvan a aparecer
La prevención es clave para alargar la vida útil de la placa. Limpiar la superficie después de cada uso, revisar el fondo de ollas y sartenes, evitar arrastrarlas y utilizar utensilios en buen estado reduce significativamente el riesgo de daños. También es recomendable no colocar objetos ajenos a la cocina sobre la placa y protegerla con una cubierta cuando no se utiliza.
Si la superficie presenta daños profundos o grietas, el rendimiento puede verse afectado y el consumo energético aumentar. En estos casos, la sustitución de la placa es la opción más segura.
Los rayones en la vitrocerámica son comunes, pero no inevitables. Con una limpieza adecuada, productos correctos y pequeños gestos cotidianos, es posible mantenerla en buen estado durante años y evitar que el desgaste visual se convierta en un problema funcional.