Julio ataca las trampas fiscales
Hay una expresión francesa, «faire semblant» que cada vez me viene más a la cabeza cuando observo las cositas que hace esta nuestra Fiscalía. Pueden traducirla por «hacer como si», fingir, o sinónimos parecidos. Llevan varios años haciendo como si en este país los fiscales instruyeran, aunque todos sabemos que ese cambio deseado por el Gobierno no verá la luz porque no tiene apoyo en el Parlamento. Y uno de los casos paradigma de hacer como si la soberanía nacional les hubiera encargado instruir es el de la investigación abierta sobre las denuncias realizadas contra Julio Iglesias.
Las cosas raritas que cualquier jurista avispado podía ver en este escándalo y en esta denuncia las ha plasmado sobre el papel el magnífico técnico que ha elegido el cantante como abogado. Aunque les ha dado por repetir machaconamente que se trata de un «especialista en acuerdos», ya les digo yo que acordar se hace cuando no hay defensa y que en el caso Julio Iglesias hay vías claras para establecerla siempre y cuando la Fiscalía no haga trampitas y provoque la indefensión del denunciado, como parece que pretende. Choclán desgrana con pericia este riesgo claro de indefensión no siendo el menor de los que penden sobre el tenor de la denuncia por los medios dado que las víctimas han elegido hacer partícipe a todo el planeta de la misma.
Dice el abogado en su escrito que, desde luego, Julio Iglesias ya sabe quiénes son las mujeres dado que con los datos revelados periodísticamente han podido realizar fácilmente la identificación. Así que, se pregunta su letrado, ¿qué sentido tiene pretender que hay que mantener todo en secreto para protegerlas del denunciado cuando el denunciado sabe perfectamente quiénes son? Esto le lleva directamente al hecho de que las «entrevistas» concedidas no corresponden a las víctimas, sino que se han efectuado «utilizando actrices que realizaron una interpretación narrativa emocional». Que las voces han sido recreadas lo reconocieron los periodistas, alegando que se trataba de hacerlas irreconocibles, pero son tan reconocibles por la parte que esta sabe que esas no son sus voces aunque han conseguido «hacerse pasar por víctimas ante la opinión pública». Y, claro, tampoco le parece al letrado una buena praxis hacer pasar en una entrevista por las denunciantes a quienes no lo son: «No puede considerarse transmisión de una información veraz de acuerdo a la doctrina constitucional, es una actitud que no puede mantenerse, y una causa efectiva de indefensión». Esta frase huele a soterrado anuncio de demanda contra el honor, así, como dejándolo caer.
Y es que la indefensión está latente en todo lo que hemos contemplado y hasta los legos en derecho entendían que algo raro pasaba cuando «las víctimas dan publicidad a su denuncia y acto seguido invocan su necesidad de protección» y cuando denunciantes, periodistas y asociación tienen el «control de la información» que modulan y ofrecen a su conveniencia a todo el mundo menos al denunciado.
Esto lleva a la pregunta lógica, y tampoco aclarada, de si han sido las propias víctimas las que han denunciado formalmente o si es la asociación Women’s Link Worldwide –«interseccional, feminista, antiracista, anticapacista, anticolonial, liderada desde el sur global»– la que lo ha hecho, lo que contradiría la necesidad de que las interesadas denuncien los delitos semipúblicos. Ni siquiera eso tiene claro la representación de Julio Iglesias.
Pero el palo mayor viene de la magnífica defensa de la falta de competencia de la Audiencia Nacional para juzgar un delito cometido en otro país, contra naturales de otro país, sin que haya habido un intento previo de someterlo a la jurisdicción de Dominicana. Eso es, dice el abogado, salir a pescar jurisdicción («forum shopping») o sea elegir qué jueces quieres que entiendan de tu causa. Eso no se puede hacer. Y si por todo ello los jueces españoles no son competentes para instruir este caso, tampoco lo es la Fiscalía para abrir una investigación extrajudicial al respecto.
Sobre que hay elección de jurisdicción nadie se puede llamar a engaño puesto que la propia asociación y los periodistas investigadores han reconocido que se ha preferido realizar la denuncia en España por considerarlo más seguro. Incluso podría haberse hecho, por ejemplo, a sabiendas de que determinada Fiscalía iba a ser muy proclive a iniciar esta pre-investigación sin que se sepa cuando piensa decidir si la judicializa o no. Recordemos que, hasta el momento, ningún juez ha olido la cuestión y que hay proximidades que no se pueden negar.
También le parece un escándalo al letrado que se pretenda tomar declaración extrajudicial a las denunciantes sin respeto al principio de contradicción y sin que Julio Iglesias tenga representación y pueda interrogar y mucho menos que esto se haga de forma declaradamente secreta ya que la Fiscalía, en estas diligencias preliminares, cuyo único objetivo puede ser recabar algún dato más antes de decidir si va al juez, tiene vedado imponer ningún tipo de medida cautelar como sería esta.
Julio Iglesias y su letrado van al hígado de la débil cadena que sustenta jurídicamente el caso en España, pero la teniente fiscal Durántez ya le ha dicho inmediatamente que nada de nada, que de personarse nada, de abogado nada y que ya verán cuando decidan si son competentes. ¿Cuánto tiempo se puede sostener la incertidumbre mientras bate el cobre la publicidad por todo el globo terráqueo?
Solo ellos lo saben. Ahora bien, también sabemos todos que cuanto más se equivoquen ahora los fiscales más fácil lo tendrá Choclán, no sé si me explico.