Los cuatro riesgos que podrían amenazar el crecimiento de la economía mundial este 2026, según FMI
El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó su informe 'Perspectivas de la economía mundial', edición enero de 2026, y proyectó una tasa de crecimiento de 3,3% para este año. Sin embargo, el organismo alertó que las estimaciones contemplan riesgos que podrían reducir el rendimiento calculado.
Por ejemplo, el FMI expuso que el sector tecnológico juega un papel clave en las expectativas económicas del mundo, debido a las enormes inversiones que ha acumulado hasta la fecha. Además, la política exterior de las potencias más grandes, como EE. UU. y China, genera un ambiente de incertidumbre que pone en riesgo la estabilidad financiera.
Los riesgos que ponen en juego la economía mundial
Temores por una decepción de la IA en 2026
El FMI señaló que el crecimiento económico ha estado impulsado por la elevada inversión en el sector tecnológico orientado a la inteligencia artificial. No obstante, se consideró que, si no se alcanzan los resultados esperados en términos de productividad, a raíz de las altas expectativas, podría derivar en una contracción de la industria.
Asimismo, podría llevar a una corrección más prolongada en las valoraciones del mercado bursátil. En los últimos años, siete empresas conocidas como las 'Siete Magníficas' han sostenido el rendimiento del índice bursátil S&P 500, que son Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Tesla, Nvidia y Meta.
En consecuencia, las repercusiones afectarían a las economías que se dedican a la exportación en productos tecnológicos. La caída del consumo e inversión enfocados en la IA se concretaría siempre y cuando se observen estos fenómenos, según el FMI:
- La rápida obsolescencia de los activos no utilizados o mal seleccionados.
- La costosa reasignación de capital y mano de obra acompañada de una aminoración del dinamismo empresarial.
- Los efectos de riqueza negativos.
Las políticas comerciales comprometen el crecimiento
El FMI afirmó que la implementación de nuevos aranceles en sectores específicos, especialmente aquellos relacionados con la producción, podría generar cuellos de botella en la oferta a nivel mundial. En consecuencia, tendría un efecto desproporcionado en la actividad económica y en los precios.
Incluso, las regulaciones no arancelarias dirigidas a insumos esenciales, como los minerales de tierras raras, tienen el potencial de alterar significativamente las cadenas de suministro globales. Un creciente número de gobiernos podría optar por adoptar medidas proteccionistas, sobre todo si estas interrumpen el comercio con países rivales.
Los conflictos entre potencias avivan la incertidumbre
Un aumento de las tensiones geopolíticas podría provocar serios impactos negativos en la oferta global, según el FMI. Este escenario interrumpiría las principales rutas marítimas, afectaría las cadenas de suministro esenciales y el transporte aéreo, lo que resultaría en retrasos y un incremento de los costos.
Además, si se produjeran daños en infraestructuras clave, las restricciones en la oferta podrían llevar a un aumento adicional en los precios de las materias primas. Incluso, la incertidumbre política, particularmente en períodos electorales, puede intensificar la desconfianza entre los ciudadanos, afectando negativamente tanto el consumo como la inversión. Algunos casos son:
- La guerra entre Rusia y Ucrania.
- El ataque de EE. UU. en Venezuela.
- Las amenazas estadounidenses por Groenlandia.
- El interés de China por Taiwán.
El papel negativo de las deudas
El organismo subrayó que un aspecto que genera bastante inquietud es el aumento significativo de la deuda pública en diversas economías clave, especialmente en aquellas cuyas monedas y activos tienen un papel fundamental en los mercados financieros globales, como el de Estados Unidos.
Las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal en diversas economías podrían no solo incrementar sus costos de endeudamiento, sino también endurecer las condiciones financieras en general. La creciente dependencia de inversionistas sensibles a los precios, como los fondos del mercado monetario y los fondos de cobertura apalancados, eleva los riesgos de dislocación.