No vienen de Galicia: este país sorprende como líder en mejillones
España importa más mejillones de lo que produce
España es uno de los países con mayor consumo de productos del mar de toda Europa. Entre ellos, el mejillón ocupa un lugar destacado por su bajo coste, su valor nutricional y su versatilidad en la cocina. Pese a contar con una importante industria acuícola en Galicia, buena parte de los mejillones que se venden en los supermercados nacionales son importados.
Este fenómeno responde a varias causas: desde la estacionalidad de la producción local, hasta los costes logísticos, la demanda creciente o las estrategias de precios de grandes cadenas de distribución.
Un país lejano acapara el mercado
El principal exportador de mejillones a España no es un país europeo, ni uno con tradición en la pesca de este molusco. Se trata de Chile, que ha sabido posicionarse en el mercado internacional gracias a su potente industria de acuicultura en aguas del Pacífico Sur.
Las aguas frías y ricas en nutrientes de la Patagonia chilena ofrecen condiciones óptimas para el cultivo del mejillón chileno (Mytilus chilensis), una variedad que se adapta bien al proceso de congelación y conserva sus propiedades organolépticas tras largos trayectos.
Ventajas logísticas y económicas para los importadores
Chile ha desarrollado una infraestructura exportadora altamente eficiente, lo que le permite enviar grandes volúmenes de marisco congelado a Europa en contenedores refrigerados. Su producto llega principalmente a través de puertos como el de Rotterdam y, desde allí, se distribuye por todo el continente, incluida España.
Los costes de producción y transporte resultan competitivos frente a los del mejillón gallego, especialmente en productos destinados a la industria conservera o la venta al por mayor en formato congelado.
¿Qué pasa con el mejillón gallego?
La DOP Mexillón de Galicia sigue siendo sinónimo de calidad, pero su producción no alcanza a cubrir toda la demanda. Además, una parte considerable de la producción gallega se destina a mercados de mayor valor añadido, como la hostelería o la exportación premium a países europeos.
Esta situación ha provocado que los supermercados opten por importar mejillones congelados, principalmente desde Chile, para ofrecer precios más competitivos en sus lineales.
El etiquetado: clave para el consumidor
Aunque la normativa obliga a indicar el país de origen del marisco envasado, muchos consumidores no prestan atención a este detalle o lo pasan por alto. Por eso, es frecuente que se adquieran productos pensando que son nacionales cuando, en realidad, proceden del otro lado del Atlántico.
Al revisar las etiquetas, es habitual encontrar referencias a "producto de Chile", incluso en presentaciones que simulan un origen gallego por su diseño o lenguaje.
El papel de los supermercados y distribuidores
Las grandes cadenas de distribución priorizan el equilibrio entre precio y disponibilidad. Dado que el mejillón chileno cumple con estándares sanitarios y de calidad exigidos por la Unión Europea, se convierte en una alternativa atractiva para mantener estables los precios en el lineal y asegurar el suministro durante todo el año.
Además, su formato congelado permite una mayor duración y flexibilidad logística, lo que lo hace ideal para el canal de gran consumo.
Una tendencia que ha venido para quedarse
Todo apunta a que la presencia del mejillón chileno en los hogares españoles continuará creciendo, salvo que se implementen medidas de apoyo a la producción local o se modifiquen las preferencias del consumidor.
De momento, este país sudamericano se ha convertido en el principal proveedor de un producto que muchos siguen creyendo nacional.