Javier Cremades: "La salud de nuestra Constitución es formidable"
El respeto a la ley como única alternativa al imperio de la fuerza. Pilar básico del Estado de Derecho, el abogado y académico Javier Cremades reflexiona en «Sobre el imperio de la ley» (Galaxia Gutemberg) acerca de este axioma jurídico clave sobre el que se construye nuestra convivencia, en un tiempo en el que –advierte el presidente de la World Jurist Association (WJA), la asociación de juristas más antigua del mundo– «las fauces del totalitarismo acechan».
En conversación con LA RAZÓN, el autor –fundador y presidente del prestigioso despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo– radiografía la salud del imperio de la ley en una actualidad judicial y política convulsa, también a nivel internacional.
Según pone de relieve, ahora es más necesario que nunca recordar que la ley nos iguala a todos por que «estamos viviendo una etapa histórica en la que se está desconstitucionalizando la sociedad a base de tolerar ataques al Poder Judicial y de no exigir un respeto exquisito, sobre todo por parte de los poderes públicos, al ordenamiento jurídico y a las decisiones de los jueces».
E incide al respecto en tres cuestiones, «la dificultad de acceder a la verdad en esta etapa de digitalización, lo que genera estados de opinión confusos» –«sin información veraz una democracia no puede funcionar», recuerda–, «la altísima polarización que esta impidiendo llegar a consensos», y que según advierte alienta «una especie de espíritu de revancha al llegar al poder», y «el ataque constante a los jueces, que ya hemos visto en países como Venezuela o Nicaragua».
"Ha resistido todos los envites del poder"
Para el jurista, el incumplimiento de la ley es «mucho más grave» cuando quienes la ignoran son los poderes públicos, como sucedió en el «procés», porque el Estado de Derecho «existe principalmente para someter a la ley a los poderes públicos». «La gravedad en este caso es que fue un ataque inédito, porque un poder constituido se sublevó contra el Tribunal Constitucional y mostró públicamente su desacato a la Constitución». Y Si los poderes públicos dicen «que una ley no les vincula», subraya, «los ciudadanos también pueden hacer lo mismo y eso es el final del Estado de Derecho».
Cremades califica de «formidable la salud de nuestra Constitución» a día de hoy, «porque ha resistido todos los envites del poder». «Ha demostrado que es capaz de gobernar una sociedad que ya en su mayoría no la pudo votar», recalca. «Es nuestra gran herramienta para mantener nuestro proyecto de vida en común», defiende antes de constatar que para su posible reforma «se requieren consensos que hoy no se otean en el horizonte».
El abogado sostiene que las presiones a los jueces «sin lugar a dudas comprometen la independencia del Poder Judicial», que excluye «la injerencia del poder político en sus decisiones».
La amnistía
Cremades predica con el ejemplo y admite que aunque antes de que el Tribunal Constitucional de avalara la amnistía defendía que «no está prevista en la Constitución, una vez el TC se ha pronunciado me adhiero a ese criterio. El imperio de la ley es eso».
Respecto a la intención del PP de reformar el suplicatorio para impedir espacios de impunidad, el académico dice que «no es necesario» porque el permiso del Parlamento para investigar a un diputado o senador «es importante para evitar la persecución política». Pero, matiza, «No puede ser un instrumento de impunidad, sino una garantía de la jurisdicción que debe de actuar».
Y en cuanto al aforamiento, defiende que «es una figura clave en la Constitución y tiene un sentido: enjuiciar a los políticos en foros altamente especializados». Eso sí, reconoce que «hace falta una revisión para que no se convierta en un privilegio».
Derecho humanitario y Venezuela
El autor del libro tampoco es ajeno a la situación que vive Venezuela, que conoce muy bien. Y rechaza que la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos sea lo que él mismo denomina "abusos del derecho en caso de emergencia", como lo sucedido con la pandemia y la restricción de derechos fundamentales. "Lo de Maduro no tiene nada que ver con el derecho de emergencia, sino con el derecho humanitario", subraya.
"Trump lo que ha hecho es ejecutar la orden de un juzgado de Nueva York que, además, actuaba a indicación de la Fiscalía". Y recuerda la operación contra Ben Laden en Pakistán bajo la Administración Obama. En todo caso, señala, "es un caso jurídico que será revisado, pues existe un procedimiento con defensa y acusación".
El jurista asegura no obstante que existe "un segundo debate: si el derecho internacional ha sido violado porque hubo una intervención militar". "Y eso nos lleva a un tercer debate: si el derecho humanitario para terminar con un tirano justifica esa intervención".
A este respecto, defiende que el derecho internacional "no sea una protección contra regímenes no ya dictatoriales, sino tiránicos". "Muchos venezolanos se han preguntado durante años dónde ha estado el derecho internacional". "Liberarse de un tirano es una aspiración legítima de cualquier pueblo", dice.
Trump y el imperio de la ley
Cremades no cree que las palabras de Trump de que el único límite a su actuación es su propia conciencia amenacen el imperio de la ley en la primera potencia del mundo. "El imperio de la ley en EE UU tiene un vigor extraordinario. Llevan mas de 200 años desarrollando una Constitución".
Y aunque asume que su actual presidente "está llevando al límite" la interpretación de la Norma Suprema, destaca que "allí todos están sometidos a la ley y, cuando no es así, a los jueces". "El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha demostrado a lo largo de su historia su independencia del poder ejecutivo y del legislativo, lo que le ha hecho ser considerado el tribunal más importante de la tierra", asegura.
Felipe VI, el "Rey jurista"
Sí muestra sus recelos sobre el imperio de la ley en las redes sociales. "Si ya es muy difícil que la ley gobierne en la vida de la sociedad, más aun que lo haga en el ciberespacio", admite. "Es de una dificultad enorme, porque existe anonimato y una impunidad fáctica".
Cremades se refiere a Felipe VI como «el Rey jurista». «Es el primer Rey que se ha sentado en una facultad de Derecho», explica. Y, añade, «él mismo es un operador jurídico de primer rango porque la Monarquía es un órgano del Estado». Además, continúa, «le ha correspondido el gran reto de defender la Constitución en momentos de gravísima crisis ante el desacato al Poder Judicial y la Constitución» en Cataluña. Y hace suyas sus palabras entonces: «No existe libertad fuera de la Constitución».