El fin de ciclo que nadie vio venir
Aquel día, el Real Madrid derrotó al Barcelona después de cinco Clásicos sin ganar (cuatro oficiales y uno amistoso) y algo, paradójicamente, se rompió por dentro. El equipo de Xabi Alonso mordió como nunca al Barça, fue capaz de secar a Pedri, algo pocas veces visto, y trasladó la crisis y las dudas al equipo de Hansi Flick. Fue una tarde de orgullo, de autoridad, de fútbol reconocible. El rock and roll que el tolosarra prometió el primer día en Valdebebas se manifestó por fin en el Bernabéu. Pero aquel partido, lejos de ser un punto de partida, acabó siendo el inicio del caos blanco.