El refugio secreto de Alejandra Rubio y Carlo Costanzia en la sierra madrileña: lujo y cero turistas
Alejandra Rubio y Carlo Costanzia han decidido desconectar del foco mediático con una escapada romántica lejos del centro de Madrid. Tras el revuelo generado por el unfollow de Carlo padre a su hijo en redes, la pareja ha encontrado refugio en un exclusivo hotel rústico en la Sierra de Madrid, concretamente en la zona de Navacerrada.
Naturaleza, discreción y lujo en la Sierra
En medio del bosque y sin turismo masivo, Alejandra y Carlo disfrutaron de unos días de tranquilidad en un entorno natural. Se alojaron en una suite abuhardillada del Hotel Alpino, un establecimiento que presume de combinar la elegancia y modernidad con la esencia de una cabaña de montaña.
La habitación donde se hospedaron está equipada con Smart TV, caja fuerte, bañera, albornoz, zapatillas y amenities de L’Occitane. El precio por noche es de 245 euros, con desayuno incluido.
Las imágenes compartidas por Alejandra Rubio en redes sociales dejan claro que el plan fue desconectar. Paseos al aire libre, confidencias y una atmósfera de paz fueron la tónica de esta breve escapada.
Alta gastronomía en plena montaña
Además del descanso, la pareja disfrutó de la cuidada oferta gastronómica del hotel. Alejandra mostró en sus stories uno de los platos degustados: rollito de atún rojo con Gelé de Mar, Caviar y Crema Agria (21 euros). El restaurante ofrece también opciones como arroz cremoso de gallina en pepitoria (26€), risotto de bacalao a la gallega (28€), arroz al horno de carabinero con butifarra negra (29€) o bogavante al jerez con papas aliñás (26€).
Polémicas familiares al margen
La escapada llega justo después de la polémica decisión de Carlo Costanzia padre de dejar de seguir a su hijo y a Alejandra en redes sociales. Según María Patiño, el desencuentro vendría por la participación del joven en el programa Decomasters, donde invitó a Alejandra en lugar de otra persona que prefería su padre.
Alejandra ha dado su versión en 'Vamos a ver': “Estoy todavía en shock porque no me había enterado. He hablado con mi suegro y nos hemos reído porque ha sido una tontería”, explicaba. Y añadía: “Está teniendo una serie de problemas en Instagram y no solo le ha pasado con nosotros, se ha cabreado y se la ha quitado. El problema es de sus padres, no suyo. Carlo no se quiere meter, no quiere que le salpique y lo que ha demostrado es que tiene buena relación con ambos”.
Lejos del foco, la pareja ha apostado por el silencio y el bosque. Un respiro (con albornoz y vistas) para dos jóvenes que siguen en el ojo del huracán mediático.