Shakespeare in hate: el mundo woke carga contra el autor por ser “blanco” e “imperialista”
Desde hace un tiempo, cierta parte de la sociedad, habitualmente identificada como woke o progresista, ha insistido en revisitar a los grandes autores y grandes autoras para adaptar o, directamente, censurar sus obras en nombre de hacerlas más accesibles o, sobre todo, no ofender a las audiencias modernas. Si bien hay muchos casos, uno de los más polémicos ha sido el acoso y derribo contra el escritor más relevante del idioma inglés, [[LINK:TAG|||tag|||633615db5c059a26e23f7b03|||William Shakespeare]], el llamado Príncipe de los Poetas.
2025 ha sido un año verdaderamente duro para los grandes autores de la historia. Roald Dahl, tal vez el más famoso autor de literatura infantil, ha sufrido sistemáticamente la censura en la mayoría de sus obras. Y es que la editorial Puffin Books contrató a “lectores de sensibilidad” para supuestamente detectar en sus libros comentarios o apreciaciones que pudieran resultar ofensivos para la moral actual. Así, se han eliminado menciones a rasgos físicos, como en el caso de Augustus Gloop, el niño obeso de Charlie y la fábrica de chocolate, o se han añadido expresiones extra para supuestamente rebajar lo ofensivo del autor y no atentar contra los derechos de los lectores.
No obstante, y pese a lo terrible que puede resultarnos esto, pues las obras son modificadas bajo extremas sensibilidades, el autor más damnificado de este año ha sido William Shakespeare, cuyo dolor de cabeza, supongo, viendo lo que se ha hecho con sus obras y vida, podría perfectamente igualar al del padre de Hamlet tras recibir veneno en el oído.
Sus obras, no consideradas especialmente problemáticas hasta ahora, pues la mayoría tenían un objetivo ejemplarizante, han sufrido censura en varios aspectos. En primer lugar, universidades como la de Cambridge o, más recientemente, la de West of England, han considerado oportuno hacer manuales avisando de todos los temas polémicos o inadecuados de las obras del poeta. Así, los estudiantes reciben formación sobre que Macbeth representa de forma “inadecuada” a las mujeres, que Otelo es una “representación machista” o que Romeo y Julieta representa “relaciones tóxicas”. Esto, en general, ha sido considerado como un atentado a la inteligencia de los asistentes. No obstante, muchos grupos universitarios han agradecido la medida en nombre de la idea woke de los “espacios seguros”, es decir, el supuesto derecho a no ver o escuchar cosas que puedan ofenderte y que, casi siempre, acaba en ejercicios de prohibición directa o autocensura.
De la misma manera, el texto original del autor ha sido también tremendamente modificado en muchas de sus interpretaciones durante el 2025. Si bien esto ha sido algo relativamente común en la historia, normalmente para adaptar la obra a los tiempos modernos, este año ha destacado por sus particulares aproximaciones. En julio de 2025 se estrenó una interpretación de Noche de reyes organizada por la compañía “Trans What You Will”. El nombre de la organización ya nos puede dejar entrever de qué se trataba, y es que la interpretación acercaba supuestamente la obra cómica a una realidad LGTBQ+ y transexual.
Por la misma línea han ido las producciones de Shakespeare North Playhouse, que durante todo el año pasado realizaron adaptaciones “queer” e interpretaciones shakesperianas que se adaptan a la “narrativa queer y LGTBQ+”, signifique lo que esto signifique exactamente.
Pese a todo, el bardo ha sufrido también ataques personales durante este año. Y es que la organización que gestiona los edificios y lugares asociados a la vida de Shakespeare en su ciudad natal, Stratford-upon-Avon, ha decidido que el autor es un ejemplo de “colonialismo blanco” y que debe ser adaptado y censurado, iniciando estos planes en abril de 2025 y pretendiendo continuar durante los siguientes años.
Esta decisión se produce tras una investigación realizada en 2022 junto a la Dra. Helen Hopkins, de la Universidad de Birmingham. El estudio criticaba que las atracciones en Stratford presentaban a Shakespeare como un “genio universal”, una idea que, según los investigadores, “refuerza la ideología de la supremacía blanca europea”. De acuerdo con la investigación, mostrar la obra de Shakespeare como un modelo del arte universal perpetúa “una visión del mundo anglocéntrica, eurocéntrica y cada vez más occidentalizada, que sigue causando efectos negativos en la sociedad actual”.
Y es que este 2025, y veremos 2026, ha sido una experiencia curiosa en la que el mundo woke ha cargado contra casi todo lo que parecía asentado y estable. Desde la disolución de los elementos cristianos en la Navidad de Europa, como el famoso belén sin caras de Bruselas, hasta la cancelación de Papá Noel por ser un símbolo supuestamente machista y esclavista. Ahora ha sido el turno de Shakespeare, que no ha visto, por suerte, sus obras señaladas ni su propia casa y entorno demonizados por supuestamente representar lo peor de la sociedad. Al final, cada vez parece más que no hay nada que no vaya a ser atrapado en esta vorágine woke. Esperemos que el turno de Cervantes llegue dentro de mucho o acabaremos llamando a Sancho Panza, Sancho con cuerpo no normativo.