Antonio Serradilla, jugador de los Hispanos que perdió un ojo: "El médico me dijo que no conocía ningún caso que hubiera vuelto al alto nivel"
La selección española de balonmano juega otro Campeonato de Europa. Será la primera gran competición para Antonio Serradilla (Sevilla, 27 años), que debutó en 2019 y ahora vuelve. En medio, le ha pasado casi de todo. En 2021 fue operado de un tumor en el ojo derecho, y lo perdió, lo que parecía un punto y final a su carrera deportiva... Pero no. Cinco meses después regresó a las pistas y el pasado año fue campeón de la Champions con el Magdeburgo alemán. Es uno de los nuevos líderes de la defensa de los Hispanos.
Ha vuelto a la selección siete años después. ¿Se ha encontrado algo parecido?
Ha sido un poco diferente porque cuando debuté había muchos jugadores que ya no están, los Raúl Entrerríos... Ahora es una generación totalmente diferente, con muchos he jugado en los clubes en los que he estado, hay una relación muy buena con todos, un ambiente muy bueno, y creo que eso también se traduce a la pista: nos compenetramos bastante bien y hay mucha confianza entre nosotros.
Vuelve a la selección como campeón de la Champions, con el Magdeburgo.
Es un momento inolvidable para mí, nunca quizá me llegue a imaginar vivir algo así y se ha dado y la verdad es que es una de las experiencias más bonitas desde que llevo jugando a balonmano.
Ahora se ha ido al Stuttgart.
Estaba muy bien en Magdeburgo, que es el mejor equipo del mundo, pero buscaba retos diferentes. El Stuttgart era una opción que me cuadraba porque yo quería probarme también como un jugador que pueda jugar en ataque y tenía ganas de afrontarlo.
"Defender es divertido, ese juego psicológico de meterte en la cabeza de la otra persona..."
¿Cómo es la Bundesliga?
Ya de por sí es la competición más dura que hay a nivel de ligas en Europa, pero lo es especialmente cuando juegas también competición europea. En la Bundesliga te va la vida en cada partido, puedes perder contra el rival más bajo, el último puede ganar al primero en casa, y claro, y si tienes que jugar Champions o EHF, cada tres días te machacas para sacar los puntos. Es dura, pero también es bastante bonita, hay un ambiente especial en muchos de los campos, yo la verdad que cada vez que voy a jugar un partido tanto en casa como fuera, lo disfruto mucho.
También ha jugado en Noruega, en el Elverum . ¿Qué tal?
Fue una experiencia bastante única. De hecho creo que soy el primer español en la historia que juega en Noruega y no me arrepiento. Es un balonmano bastante agresivo también, físico, bastante rápido, comparado con la Liga Asobal, por ejemplo, y yo creo que me ha ido bien para que sea un escalón intermedio entre la Asobal y la Bundesliga, porque hubiera sido un salto muy grande.
¿Cómo llega al balonmano? En Sevilla no hay mucha tradición.
Sevilla es una ciudad en la que el balonmano no es que sea un deporte muy tradicional, pero en Montequinto, que es la zona de donde soy, se vive el balonmano bastante, han sacado jugadores muy buenos, hay varios que han debutado con la selección, que están en la Asobal. Un día decidí apuntarme con mis amigos, y empecé a convertirme en más profesional, más profesional, hasta llegar al punto de vivir de ello.
¿Es muy de la Feria?
Sí, pero como una vez dijo Juan Andreu [exjugador de la selección], desde que cumplí los 18 no he ido ni una vez todavía. Se pasa bien, pero siempre coincide con partidos. Me da mucha envidia cuando mis amigos van para allá.
Usted juega con una dificultad añadida. ¿Cómo notó que algo no iba bien en su ojo derecho?
Simplemente un día me levanto de una siesta y como que veo que tengo una línea horizontal que me divide la visión en dos. No entendí muy bien qué era, la cara seguía igual, entonces se lo comenté al doctor, fuimos a hacer una revisión y claro, cuando vi la cara del médico, me asusté bastante.
"Nunca llegué a pensar que podía ser cáncer, es una palabra muy dura de escuchar"
No hizo falta ni que le hablara...
No, o sea, nunca llegué a pensar que podía ser un cáncer, pero viendo la cara de ellos me asusté. Cuando me dijeron la palabra «cáncer» y lo que supuso, se me vino un poco todo abajo, porque es una palabra dura de escuchar, se lo comenté a mi familia, no se lo creían. Fue el momento más duro que he tenido en mi vida.
¿Había alguna alternativa a operarse?
Me dieron dos opciones, una era hacer como una especie de quimioterapia en la cual se atacaba el tumor y conservaba un poco de visión, pero era muy poco, si no recuerdo mal, era un 20 o 25 por ciento, que al final son siluetas, un poco de luces, sombras, y era un proceso bastante agresivo que constaba, si no recuerdo mal, de un año o como 10 meses. Y la otra opción era extirpar el ojo, cortar el nervio de raíz y quitar el tumor para siempre, porque dentro de lo que cabe con la quimioterapia existía la posibilidad de que el tumor volviese a reaparecer, y a mí esa opción no me gustaba nada. Entonces decidí tomar la segunda opción porque quería que desapareciese esta pesadilla.
¿Sigue teniendo que vigilarlo?
Sí, me hago revisiones bastante a menudo, muchas veces con el club incluso le pido permiso para ir porque es muy importante, cada vez que estoy en Sevilla las hago con el doctor Espejo, que es el que me llevó el caso. Y también con el oftalmólogo, el tema de la prótesis que llevo, poder limpiarla, abrillantarla, que me haga toma de medidas,... Es muy importante para mí y mi confianza, para estar mejor.
Volvió muy pronto a jugar...
Fueron cinco meses más o menos y la verdad me sorprendí a mí mismo mucho, porque el doctor me dijo que había tenido muchos casos y en ninguno estaba la posibilidad de volver a jugar a alto nivel, que ya me iba a costar hacer deporte. Y, bueno, gracias a Dios he tenido la suerte de poder llevarlo de esta forma. Dentro de algunos inconvenientes, no tengo casi ningún problema para el día a día.
"Yo quería intentarlo, es que para mí el balonmano ha sido mucho"
¿Cuándo le viene a la cabeza querer seguir jugando?
Yo quería intentarlo, es que el balonmano para mí ha sido mucho durante mucho tiempo. Mis amigos son del balonmano también, a mi familia le gusta el balonmano... Y yo por intentarlo que no fuese. Gracias a Dios se pudo y ya está, hasta llegar aquí.
¿Le limita en la profundidad, por ejemplo?
Mira, con distancia y profundidad no tengo ningún tipo de problema, dentro de que algo hay, pero conservo la mayoría de las cosas. Para cosas simples del día a día, por ejemplo voy andando por la calle y a lo mejor se me cruza alguien por la derecha un poco y lo atropello, pero ya te digo, ya me he acostumbrado a vivir con ellas; o para conducir, me acuerdo que mi madre me decía: «Pero no vas a poder conducir». No sé, el cuerpo se adapta a todo, es como cuando pierdes un brazo y tienes el otro, tu cuerpo se adapta.
Lo que sí hace es mucho trabajo de vídeo.
Sí, la verdad es que el trabajo de vídeo, el trabajo de análisis, el trabajo de anticipación, de saber qué hace el rival para evitar problemas que pueda tener durante el partido, me ayuda mucho y le dedico bastante tiempo en mi club, y aquí en la selección también. Cuando empezamos a jugar partidos, me gusta ir con mi libreta, apuntar las cosas y eso creo que hace que pueda rendir a buen nivel.
Lo lleva ahí todo apuntado...
Sí, a mí me gusta, de hecho, siempre, desde Guadalajara, desde que empecé con mi primer club profesional, ya lo hice, y después de tener la operación del ojo, como que era superimportante.
¿Es divertido defender?
Sí, sí. A mí, de hecho, me llama mucho la atención el hecho de saber jugar con la otra persona.
Al final todo el mundo piensa que el atacante es el que siempre juega con el defensor y el que controla al defensor, pero yo lo miro de una perspectiva diferente. Yo pienso que también el atacante actúa en función de cómo el defensor reacciona. Yo disfruto mucho jugando con la gente, intentando meterme en su cabeza, ese juego mental que hay siempre en el balonmano me encanta.