La Agencia de Seguridad Aérea confirma que está evaluando los riesgos de volar sobre Venezuela
- Las aerolíneas, a la espera
- Un cielo bajo vigilancia
- Calendarios distintos, misma prudencia
- Un despliegue sin precedentes
Hasta que no haya un pronunciamiento oficial —previsto para el 31 de enero—, Iberia, Air Europa y Plus Ultra mantendrán suspendidas las operaciones y la venta de billetes.
Según fuentes de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) consultadas por Confidencial Digital, “continúan evaluando la situación y analizando los riesgos de seguridad de aviación civil en el espacio aéreo de Venezuela”.
“Hasta la fecha, tanto la recomendación de AESA, mediante el NOTAM publicado, como la de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA), están vigentes hasta el 31 de enero de 2026”, señalan.
Las mismas fuentes añaden que “desde AESA se está manteniendo una buena coordinación con las compañías aéreas, por lo que cualquier actualización se informará, a su debido tiempo, tanto a las aerolíneas como al sector aeronáutico”.
Ese compás de espera mantiene en vilo a un corredor histórico entre España y Venezuela que hoy depende de la valoración de riesgos.
Las aerolíneas, a la espera
Las principales compañías españolas con actividad en la ruta Madrid–Caracas siguen instaladas en la cautela. Iberia, Air Europa y Plus Ultra mantienen suspendidos los vuelos y la comercialización de asientos mientras no haya una nota que descarte riesgos.
Desde Iberia lo confirman con rotundidad: “Los vuelos continúan cancelados hasta el 31 de enero. En función de las notificaciones de las autoridades competentes se tomarán las decisiones pertinentes”.
En Air Europa el mensaje es casi calcado: “Seguimos con vuelos cancelados hasta el 31 de enero. Y atentos a la situación”.
Las compañías evitan adelantar movimientos. La consigna es no abrir ventas sin un aval explícito de seguridad. El contexto político y militar pesa más que la presión comercial por reactivar una conexión demandada por la diáspora venezolana en España.
Un cielo bajo vigilancia
La inestabilidad es el telón de fondo. La tensión militar ha descendido en las últimas semanas tras el asalto de fuerzas estadounidenses a Caracas el 3 de enero, la captura de Nicolás Maduro y su sustitución por Delcy Rodríguez, según el contexto que manejan fuentes del sector. Pero el riesgo para el tráfico aéreo sigue sobre la mesa.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) mantiene una advertencia firme.
En su última nota, del 4 de enero, pide a las aerolíneas extremar las precauciones y no sobrevolar la región de información de vuelo de Maiquetía —que afecta al aeropuerto de Caracas y a una amplia franja del Caribe— a ninguna altitud. La recomendación se extiende hasta el 2 de febrero “por la actividad militar en Venezuela y sus alrededores”.
“La presencia de buques y aviones de guerra podría representar un riesgo potencial para las aeronaves en todas las altitudes, incluyendo el sobrevuelo, el despegue o el aterrizaje de aviones”, explica la FAA en un comunicado remitido a compañías y reguladores.
Calendarios distintos, misma prudencia
Mientras Estados Unidos optó desde el inicio de la crisis por plazos amplios de desaconsejamiento, la AESA ha seguido la situación de cerca, pero con calendarios más cortos que se han ido renovando. Las aerolíneas españolas tienen clausurada la ruta al menos hasta el 31 de este mes, a la espera de la siguiente evaluación.
El primer gran cerrojazo llegó el 22 de noviembre, cuando la FAA lanzó su consejo de no sobrevolar Venezuela. Dos días después, el 24 de noviembre, la AESA se sumó con su aviso de riesgos para cualquier operación aérea en el país latinoamericano.
Aquel movimiento arropó a las compañías en la decisión de no volar a un espacio aéreo fuertemente militarizado.
Desde entonces, la pauta se repite: análisis continuo, renovaciones periódicas y un mensaje común al sector: prudencia. La EASA mantiene su recomendación alineada con la española, con vigencia también hasta el 31 de enero de 2026, lo que refuerza la lectura de que no habrá cambios apresurados.
Un despliegue sin precedentes
El telón internacional tampoco ayuda. Estados Unidos sostiene un despliegue militar en el Caribe sin precedentes desde la Guerra del Golfo, justificado por la Administración de Donald Trump por su ofensiva contra el narcotráfico y grupos terroristas que asociaba con el régimen de Maduro.
Ese contexto es el que llevó a la FAA a imponer restricciones amplias, pese a que la competencia formal para un eventual cierre del espacio aéreo recae en Venezuela y su INAC (Instituto Nacional de Aeronáutica Civil).